Crece el conflicto en Catamarca: Fiambalá estalla contra la minería y pone en jaque a Jalil con cortes y protestas

Vecinos y asambleas ambientalistas rechazan proyectos vinculados a Zijin Mining y denuncian falta de “licencia social”. El conflicto escala y se expande a otras localidades mientras crece la presión y el descontento. 

21 de abril, 2026 | 16.56

La localidad de Fiambalá, reconocida por sus paisajes únicos y su potencial turístico, se convirtió en el epicentro de un creciente conflicto social en Catamarca por parte de sectores ambientalistas contra el Gobierno de Raúl Jalil, que incluyó cortes de ruta y movilizaciones. Según informó El Intransigente, los vecinos de la localidad señalaron su preocupación por el impacto ambiental de la actividad minera, en particular por proyectos vinculados a la empresa Zijin.

Durante el fin de semana, vecinos y organizaciones nucleadas en la Asamblea Ambiental de Fiambalá iniciaron medidas de fuerza para visibilizar su rechazo a distintos proyectos mineros en la región. Cabe destacar que, hasta el momento, la gestión provincial había mantenido una postura distante frente a los reclamos ambientales. Sin embargo, la magnitud de la protesta y su impacto territorial llevaron al mandatario a presentarse en la zona, donde mantuvo un encuentro con manifestantes y recibió un petitorio con demandas concretas.

Cabe destacar que Javier Milei contó con el acompañamiento del Gobierno de Jalil en los proyectos de la Ley de Glaciares como también en el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Es por esto que, desde la Asamblea Ambiental remarcaron que el pedido central es frenar la expansión de la minería en territorios donde, aseguran, no existe “licencia social”. Además, cuestionaron la falta de beneficios concretos para la población local en términos de empleo y desarrollo, en contraste con las expectativas generadas por el sector.

El petitorio entregado al gobernador incluyó solicitudes para evitar nuevos daños ambientales y revisar la aprobación de proyectos en curso. Del mismo modo, se planteó la necesidad de priorizar la prevención por sobre las acciones de remediación, al considerar que los impactos negativos pueden ser irreversibles.

Tras la protesta en Fiambalá, el conflicto comenzó a extenderse a otras localidades de la provincia. En zonas como Las Mojarras y Fuerte Quemado, también se registraron expresiones de rechazo a la actividad minera, lo que evidencia un creciente malestar social.

Por qué Jalil insiste en la minería

Un reciente informe del propio gobierno de Javier Milei demostró que la gestión de Raúl Jalil redujo la matriz productiva de la provincia de Catamarca casi exclusivamente a la extracción de minerales. Un trabajo detalla que el litio y la minería metalífera explican el 97% de los envíos del NOA, con China como el principal socio comercial acapara más del 60% de las compras de la región. En un contexto de recesión nacional y recortes presupuestarios, esta dependencia deja al territorio sin red de contención frente a la crisis social. 

Mientras el gobierno de Javier Milei profundiza su plan motosierra sobre las transferencias a las provincias y el consumo interno se desploma a niveles históricos, el gobernador Jalil parece haber apostado todas sus fichas a una sola carta: la minería. Sin embargo, lo que el oficialismo provincial vende como un modelo de éxito, funciona como una condena disfrazada de crecimiento.

Esta "minero-dependencia" se vuelve crítica bajo el prisma de las políticas de Milei. Con la eliminación de fondos para obra pública y la quita de subsidios al transporte y la energía, las economías regionales que no están vinculadas al extractivismo están colapsando. Al no haber diversificado la producción, los catamarqueños que no pertenecen al reducido círculo de los "empleos mineros" se encuentran desprotegidos ante la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.

Mientras el consumo de vino cae y las inversiones agroindustriales (como el caso de Catena Zapata en la provincia) se frenan por la crisis de consumo nacional, la minería aparece como el único refugio. La tensión social crece en localidades como Antofagasta de la Sierra, donde el conflicto por el agua y el impacto ambiental ya generó cortes de ruta.

El panorama que detalló el medio El Intransigente evidencia que el modelo de Jalil no es más que el brazo ejecutor provincial del modelo de Milei: una economía de enclave que extrae recursos naturales con escaso valor agregado local, mientras el resto de la estructura productiva se marchita bajo el peso del ajuste y la falta de consumo interno.