A raíz de las políticas de ajuste que lleva adelante el gobernador Carlos Sadir, en concordancia con las políticas libertarias de Javier Milei, los comedores comunitarios de Jujuy muestran el impacto de la crisis a través del aumento de las personas que asisten a comedores. En este sentido, los mismos espacios dependen más de las donaciones mientras el Estado nacional y provincial, no solo ajusta los ingresos y los despidos, sino que además se retira de la entrega de mercadería. “No hay ayuda de ninguno de los dos gobiernos”, detallaron a El Destape quien también se comunicó con la ministra de Desarrollo Humano Marta Russo Arriola, pero no hubo respuestas.
"Muchos están enfermos por la falta de alimentación, tienen una mala calidad de vida, y vienen al comedor para que en sus casas los nietos puedan comer”, detalló la situación que atraviesan los jubilados en el sur de San Salvador de Jujuy, la encargada del merendero A pulmón, Delia Vargas. Este mismo comedor alberga con deficiencia la alimentación de 170 niños de la zona y 20 adultos mayores.
Pese a que los padres tienen trabajos y "changas", muchos niños, niñas y adolescentes no cubren sus necesidades básicas y hasta "se llevan comida en un tupper para la casa". En este sentido, detalló que muchos chicos de 11 años "hoy tienen consumo problemático" mientras que por el desfinanciamiento estatal apenas pueden darle "solo un pedazo de pan, otras veces solo el mate cocido.”
La situación económica también se traduce en una situación alarmante, según la referente, muchos de los bebés que asisten junto a sus madres al comedor presentan cuadros de desnutrición. “Generalmente son bebés de madres adolescentes que no pueden hacer frente a los gastos de alimentación, acá vienen para poder asegurar un plato de comida para ellos y sus hijos”, detalló Vargas desde el comedor que funciona desde 2017 en el barrio Malvinas Argentinas.
“Hace un mes que ya no cocinamos. Siempre intentamos hacer dos comidas para los asistentes, una sopa y otro plato, pero no nos llegan donaciones ni tampoco asistencia, el clima tampoco ayuda, acá cocinamos con leña y si llueve no podemos”, relata Vargas al finalizar una jornada extensa de varios días de lluvia.
Mientras los esfuerzos de los comedores continúa para mantener la asistencia a niños, y adultos mayores, el hambre y desnutrición no encuentran respuestas oficiales.
