En el comienzo de 2026, la Ley de Presupuesto aprobada por el oficialismo en el Congreso da la pauta de que la Argentina ingresa a otro año de ajuste profundo y persistente. El gasto público previsto, que ya venía en caída en casi todas las áreas de la administración pública, volverá a caer en 2026 si el gobierno de Javier Milei logra concretar su hoja de ruta. Al menos dos de las áreas en las que seguirá activa la motosierra hablan de un país sin perspectiva de futuro. Por un lado, la desaparición de la obra pública, que explica cerca de un cuarto del recorte total. Es una decisión que implica menos y peor infraestructura, algo que insistentemente reclaman los empresarios antes de definir inversiones en la Argentina. El otro punto muy sensible para el futuro y que seguirá sufriendo recortes es la educación. Las partidas destinadas a políticas educativas sólo alcanzarán en 2026 al 0,8% del PBI (tocará su nivel mínimo en los últimos 20 años) mientras que y la inversión en ciencia terminará el año perdiendo más del 40% en términos reales en comparación con 2023. Una renuncia violenta a cualquier tipo de perspectiva de desarrollo.
Según cálculos del Instituto Argentina Grande (IAG) –que agrupa a equipos técnicos liderados por el ministro bonaerense Gabriel Katopodis–, "el Gobierno decide recaudar menos y achica el gasto en sectores clave para el largo plazo" como la educación, la ciencia y la obra pública. En lo gestionado hasta aquí por Milei, los números hablan solos:
- el gasto en “educación y cultura” cayó un 7% en 2025 contra 2024 y un 47% contra 2023 (en términos reales, descontando la inflación);
- en “ciencia y técnica” cayó un 18% contra 2024 y un 44% contra 2025;
- y en “agua y alcantarillado” –obra pública– cayó un 70% contra 2024 y un 92% contra 2023.
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Ese es el escenario de partida sobre el que se montan las previsiones para 2026, con el agregado de las derogaciones de las leyes que preveían pisos mínimos de inversión para la educación y la ciencia, algo que en la práctica el gobierno de Milei ya venía borroneando: en 2025 el Estado nacional le dedicó a la educación apenas el 0,8% del PBI.
Según la ONG Argentinos por la Educación, al comparar el gasto de 2025 y la previsión de 2026 hay tenues buenas noticias: los recursos para la función “Educación y Cultura” aumentan, en términos reales, 4,4% y 8%, dependiendo de si se considera la inflación anual estimada en el proyecto de ley (13,8%), o la calculada por el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA (17,8%) –aunque hay analistas y economistas que incluso la estiman por encima de ese nivel–. Sin embargo, un crecimiento de entre 4% y 8% tras una pérdida de casi 50% no sólo no es gran cosa, sino que la función Educación y Cultura seguirá por debajo del 1% del PBI.
"La inversión nacional en educación pasó de un máximo de 1,59% del PIB en 2015 a una reducción sostenida en los años siguientes: fue de 0,86% en 2024, y las estimaciones para 2025 (0,73%) y 2026 (0,75%) confirman la tendencia descendente. El proyecto oficial prevé derogar el artículo 9 de la Ley de Educación Nacional, que desde 2006 exige destinar al menos el 6% del PIB a educación (sumando los aportes de Nación y provincias). Esa meta se cumplió sólo en el año 2015", señala Argentinos por la Educación. Con un agregado: la Nación aporta un cuarto del presupuesto educativo público. El 75% restante depende de las provincias, cuyos números son menos transparentes, por lo que sólo hay estimaciones. Una confiable tiene que ver con la evolución de los salarios docentes que pagan las provincias. Ese indicador insinúa que también la inversión provincial en educación bajó dramáticamente desde 2023.
Y no sólo cayó la inversión educativa, sino que en la mayoría de las provincias se comprueba no del todo eficiente. Según el informe “Eficiencia de la inversión educativa provincial en Argentina" de la ONG, "la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Formosa son las jurisdicciones con mejores índices de eficiencia en la inversión educativa, considerando cuánto invierten por alumno del sector estatal y cómo rinden los estudiantes en las pruebas Aprender de primaria". Mientras que, en contraste, provincias como "Chaco, Catamarca y Tucumán tienen importantes márgenes de mejora", dado que muestran dificultades a la hora de transformar los recursos invertidos en mejores resultados educativos.
Según Argentinos por la Educación, "la evolución del gasto educativo nacional (medido en pesos constantes de 2025) muestra una etapa de estabilidad entre 2013 y 2017, seguida de una caída sostenida desde 2018 hasta 2020, una recuperación parcial entre 2021 y 2023, y una nueva contracción en 2024 y 2025." Por eso, el análisis de Argentinos por la Educación observa con entusiasmo la tibia recomposición de los fondos educativos, aunque el resultado final dependerá también de la inflación. Si está apenas por encima del 18% anual que estiman las consultoras relevadas por el Banco Central, la recomposición será casi nula y sólo cristalizará la pérdida de casi el 50% de los fondos en los últimos dos años.
