La enésima motosierra pasó por la Secretaría de Trabajo y se llevó puestos a tres altos funcionarios de esa repartición, en medio de un clima que preanuncia posibles despidos masivos de trabajadores antes de fin de mes. Los últimos movimientos desplazaron a Eugenia Cortona, virtual número dos de Julio Cordero y hasta hace pocos días a cargo de la Subsecretaría de Empleo, y a dos ahora exdirectores: Darío Silvestro, de la estratégica área de Asociaciones Sindicales, adonde había sido designado hace menos de seis meses, y Gerardo Corres, responsable de Asuntos Internacionales de la cartera desde hacía más de 40 años. La nueva sangría confirmó la pérdida de peso de Cordero en el Gabinete, consistente con la fricción entre Javier Milei y Paolo Rocca (el secretario es abogado histórico del Grupo Techint) y con el debilitamiento de Santiago Caputo frente a Karina Milei.
Los corrimientos, alineados con la prédica del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, coincidieron con versiones internas de una posible salida del propio Cordero, que en Capital Humano desmintieron sin mayor entusiasmo. La preocupación central entre los empleados, sin embargo, es por la inminencia de un anunciado recorte de personal que de acuerdo a la fuente podría alcanzar a 600 y hasta 2000 empleados de Trabajo. De hecho la delegación de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-Trabajo) se declaró esta semana en “estado de alerta y asamblea permanente” a nivel nacional.
“La sanción de la reforma laboral regresiva y explotadora, que barre con derechos laborales fundamentales de nuestra clase trabajadora, ubica en una situación sumamente crítica el rol y funciones históricas de nuestra cartera, en un contexto de desguace y destrucción del Estado que el gobierno nacional enarbola como bandera de gestión desde su asunción en diciembre de 2023”, señala un comunicado. Para este mes se prevé el anuncio de un nuevo organigrama de Trabajo con una reducción sustantiva de áreas y personal en línea con la quita y descentralización de funciones derivadas de la vigencia de la ley Bases y la reforma laboral.
La renuncia más resonante fue la de Cortona, que ocupaba el segundo escalón de Trabajo desde mediados de 2024. Había llegado a la Subsecretaría de Empleo proveniente de la gestión pública en el Gobierno porteño, en el área de Educación de la mano de Horacio Rodríguez Larreta. Apenas volvió de sus vacaciones este verano la funcionaria fue informada de su salida junto a las de Juan Pablo Becerra y Edith Schmidtke, que ocupaban las direcciones de Formación Laboral y Promoción del Empleo, respectivamente.
Para Empleo suena en Alem 650 el nombre de Guillermo Arancibia, de varios pasos por la función pública: en la gestión de Mauricio Macri fue gerente de la Superintendencia de ART y con Javier Milei ocupó hasta hace pocos meses el segundo cargo en importancia de la Anses, adonde cobró fama entre el personal por haber firmado una resolución que le permitió costear sus consumos de yogur y barritas de cereal con la caja chica del organismo. Ese escándalo no le restó confianza por parte de la ministra Sandra Pettovello, que en los últimos meses lo tuvo como hombre de referencia en el Espacio Bogado Garrigós, un exorfanato de La Paternal rediseñado como eventual centro de formación del superministerio.
Los cambios viraron la atención hacia el programa más extenso que administra Empleo, el Volver al Trabajo. Se trata de una asignación congelada desde hace dos años en 78 mil pesos, continuidad del plan Potenciar Trabajo, que perciben unas 900 mil personas y cuya vigencia vence el 30 de abril. Los trabajadores más experimentados dijeron sospechar que el Gobierno intentará desactivar ese subsidio, el de mayor volumen después de la Asignación Universal por Hijo (AUH), para reemplazarlo por el siempre enunciado proyecto oficial de vouchers para capacitación.
En los últimos días hubo otras dos renuncias forzadas. Darío Silvestro, con apenas un semestre como director nacional de Asociaciones Sindicales, debió abandonar el cargo que históricamente fue de los más sensibles de Trabajo por tener la responsabilidad de controlar la vida interna de los gremios y su vínculo con organizaciones competidoras.
En simultáneo cayó en desgracia Gerardo Corres, que desde 1985 se desempeñaba en la Dirección de Asuntos Internacionales de la cartera laboral. En similares circunstancias que las que atravesó el exviceministro de Justicia Sebastián Amerio, que se anotició en un zoom laboral que debía abandonar su puesto, Corres fue informado de su jubilación durante una reunión de trabajo en la que se le exigió entregar su clave token y la contraseña que tenía asignada. En este caso se presume que Internacionales es un área destinada a desaparecer de un nuevo organigrama de Trabajo, en sintonía con el desinterés manifiesto de Donald Trump sobre los organismos internacionales como en este caso la OIT.
