Mientras Javier Milei reunía a sus diputados y senadores para anunciar que, entre otras prioridades, iría por la reforma electoral y la eliminación de las PASO, Cristian Ritondo y Martín Goerling —presidentes de los bloques PRO en las cámaras baja y alta, respectivamente— se mostraron juntos para planificar el futuro parlamentario y exhibir unidad tras las diferencias estratégicas que desnudó el escándalo de Manuel Adorni. Se trata de una foto política que se da en el marco de festejos extendidos por la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, un desembarco que demorará la campaña electoral para concentrar los esfuerzos en la gestión y que le permite al partido amarillo encarar una nueva oportunidad de sintonía con La Libertad Avanza.
“Seguimos trabajando en la agenda legislativa del PRO en ambas cámaras, impulsando las reformas necesarias para garantizar el cambio que la Argentina necesita”, anunció Ritondo en su cuenta de Instagram. Como lo planteó el diputado, la reunión sirvió para puntear los proyectos que, según la óptica macrista, conviene empujar primero. Entre ellos se encuentra el de Inviolabilidad de la Propiedad Privada —iniciativa que el partido amarillo se adjudica como propia— y que Patricia Bullrich quiere tratar en el Senado la semana que viene, tal como anticipó el martes El Destape.
Pero el encuentro no sirvió solo para delinear cuestiones organizativas, como suelen hacer. También buscó disipar cualquier ruido de fractura que pudiera haberse interpretado a partir de la discusión en torno a la interpelación de Adorni. Desde el bando de Ritondo aseguran que las estrategias siempre estuvieron coordinadas, pero que se diferenciaron por una mera cuestión numérica de cada cámara: en el Senado tenía sentido dar quórum porque La Libertad Avanza no llegaba al tercio de miembros para bloquear la votación, un colchón de apoyos con el que sí contaba en Diputados.
La centralidad en el Congreso es uno de los activos que busca exhibir el PRO ante la Casa Rosada y, cada vez que tiene oportunidad, no duda en destacarlo. “Hoy no hay ley que salga sin los votos del PRO”, advirtió Fernando de Andreis, secretario general del partido y mano derecha de Mauricio Macri. Según analizó en Radio Mitre, el Gobierno “difícilmente estaría en pie si no hubiese sido por la banca del PRO en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores y, cuando las papas realmente quemaban el año pasado, que hasta se requirió la ayuda del Tesoro de Estados Unidos, el que fue a Olivos a bancar fue el presidente Macri”.
Sin embargo, el propio De Andreis le abrió la puerta a una nueva oportunidad para construir confianza. Macri y Javier Milei no se hablan hace meses, puntualmente desde octubre del año pasado, cuando el Presidente ungió a Manuel Adorni en el cargo que acaba de dejar. El vínculo entre ambos líderes estaba roto y, señalaban, rearmarlo implicaría un gran trabajo de orfebrería. Esa hendija para el deshielo podría abrirse ahora.
Para “blindar el cambio”, detalló De Andreis, “la política tiene que dar señales claras de unidad de los que pensamos lo mismo y dejar para el año que viene, eventualmente, una competencia electoral”. Según la lectura del dirigente amarillo, si no existe esa cohesión, “se te cuela el populismo, se te cuela el kirchnerismo”.
¿Cuál es el alcance real de esa unidad? ¿Habla de un trabajo conjunto a partir de la designación de Santilli? ¿Anticipa, como ya propusieron Ritondo y Jorge Macri, que el PRO tiene que confluir en una alianza amplia con los libertarios? Cerca del ex presidente consideran que por ahora es la primera opción. La llegada de “El Colo” a la coordinación de ministros permite aceitar una articulación estrictamente operativa; “lo real, lo tangible, lo próximo”, resumen.
Para Santilli, el escenario cambió por completo. Las pretensiones de iniciar una campaña bonaerense después del Mundial de Fútbol quedaron suspendidas. El jefe de Gabinete está enfocado al 100% en la gestión. Una gestión que estaba paralizada producto del escándalo de Adorni y que, por lo tanto, buscará reactivar con impronta propia, imprimiéndole ritmo y velocidad. El nuevo rol, se explicó, lo obliga a mantener la relación con los gobernadores para sancionar las leyes que ya están y las que mandarán al Congreso y, sobre todo, avanzar con la eliminación o suspensión de las PASO.
La supresión de la obligatoriedad de las primarias está inserta en una reforma electoral mucho más amplia donde el PRO ya avisó que meterá mano. En esa línea, Goerling anticipó que su bloque va “a llevar un dictamen separado” para el proyecto de Ficha Limpia porque “esa discusión merece que la demos de cara a la sociedad” para perfeccionar la iniciativa.
Desde el Congreso, tanto Goerling como Ritondo celebraron con entusiasmo la llegada de Santilli a la coordinación de ministerios. El nuevo jefe de Gabinete sigue siendo del PRO, pero es parte del oficialismo y las decisiones que lo llevaron a ocupar distintos cargos en esta administración fueron personales, en el marco de la autonomía que maneja y de la construcción de un camino propio.
