Un operativo se lleva a cabo en el barrio porteño de Boedo por una posible intoxicación por monóxido de carbono que provocó que dos menores sufrieran pérdida de conocimiento. El hecho ocurrió en la calle Estados Unidos al 3500, entre Maza y avenida Boedo, cuando un hombre llamó al servicio de emergencias para reportar una situación de intoxicación en su vivienda.
Según confirmaron fuentes oficiales, el solicitante destacó que las llaves de gas estarían cerradas, aunque el calefón permanecía encendido, lo que podría haber generado una acumulación de monóxido de carbono en el ambiente. Además, el hombre refirió que dos de sus hijas presentaron pérdida de conocimiento con recuperación parcial, lo que encendió todas las alarmas y motivó la rápida intervención de los equipos de emergencia.
En el operativo trabajan más de siete móviles del SAME y Bomberos de la Ciudad, que se desplegaron en el lugar para asistir a los afectados y verificar las condiciones de seguridad en el interior de la vivienda. Al momento, se informó que seis pacientes debieron ser derivados a los hospitales Ramos Mejía y Elizalde, donde permanecen internados bajo observación médica. El resto de los ocupantes de la vivienda fueron evaluados en el lugar y no requirieron traslado. Los equipos de emergencia continúan trabajando en el lugar para garantizar que no haya más personas afectadas y para determinar las causas exactas de la intoxicación.
La importancia de la prevención ante el monóxido de carbono
El monóxido de carbono es un gas letal e imperceptible que no tiene color, olor ni sabor, por lo que puede acumularse en ambientes cerrados sin que las personas adviertan su presencia. Ante situaciones como la ocurrida en Boedo, los especialistas recomiendan una serie de medidas de prevención para evitar intoxicaciones. Para empezar, es fundamental mantener siempre una ventana o puerta semiabierta en los ambientes calefaccionados, lo que permite la entrada de aire fresco y la salida de gases tóxicos. Además, es imprescindible asegurarse de que un gasista matriculado revise los artefactos al menos una vez al año y comprobar que las llamas sean siempre de color azul, ya que una llama amarilla o anaranjada indica una mala combustión y riesgo de monóxido de carbono.
Otras recomendaciones vitales incluyen verificar la combustión de estufas, hornallas y calefones; no obstruir nunca las rejillas de ventilación; y jamás utilizar el horno o las hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente, ya que esto puede generar una acumulación peligrosa de gases. También se aconseja apagar siempre las estufas sin tiro balanceado, braseros o salamandras antes de irse a dormir, y considerar la instalación de detectores de monóxido de carbono en los pasillos cerca de cada zona de descanso. Por último, nunca se debe dejar el motor del auto encendido dentro del garaje ni usar generadores portátiles o parrillas de carbón dentro de la casa.
Los síntomas y la actuación ante una intoxicación
Ante síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas, fatiga o somnolencia, es fundamental actuar rápidamente: abrir inmediatamente puertas y ventanas, apagar los artefactos, salir al aire libre y solicitar asistencia médica de emergencia. El monóxido de carbono puede provocar pérdida de conocimiento y hasta la muerte en cuestión de minutos si no se actúa a tiempo. En el caso de Boedo, la rápida intervención del SAME y los Bomberos permitió asistir a los afectados y evitar consecuencias más graves. La comunidad del barrio permanece atenta a la evolución de los pacientes trasladados, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando para garantizar la seguridad de los vecinos y prevenir nuevos incidentes.
