La Argentina aprobó una nueva terapia para tratar una enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Se trata de un grupo de afecciones crónicas que provocan inflamación e hinchazón en el tracto digestivo y que incluye principalmente dos, la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
La primera es una condición que genera inflamación en el revestimiento del colon y recto, mientras que la segunda implica inflamación del tracto digestivo, afectando principalmente el intestino delgado, colon y tracto gastrointestinal superior.
Esta nueva terapia denominada guselkumab, es la primera y única inhibidora de interleucina-23 de doble acción aprobado para el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales. Datos a largo plazo mostraron una remisión clínica y endoscópica sostenida colitis ulcerosa durante 3 años, según el estudio de extensión a largo plazo QUASAR.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó el guselkumab para el tratamiento de pacientes adultos con enfermedad de Crohn activa de moderada a grave y el tratamiento de colitis ulcerosa activa de moderada a grave que hayan tenido una respuesta inadecuada, presenten pérdida de la respuesta o sean intolerantes al tratamiento convencional o a un tratamiento biológico.
¿Cómo funciona el tratamiento?
La doctora Raquel González (M.N. 113.926), médica gastroenteróloga coordinadora de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Instituto de Enfermedades Digestivas del Hospital Alemán de Buenos Aires, aseguró que la nueva medicación representa "un avance significativo en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal al actuar de manera selectiva sobre la interluquina-23, una vía clave en el proceso inflamatorio crónico".
"Es un escenario donde ya existen terapias dirigidas a esta vía, pero la llegada de guselkumab amplía las opciones disponibles dentro de esta clase, lo cual es muy relevante en una patología tan heterogénea como la enfermedad inflamatoria donde no todos los pacientes responden de la misma manera los tratamientos", explicó González en diálogo con la agencia Noticias Argentinas.
Entre los síntomas más frecuentes de las EII están el dolor abdominal, calambres, diarrea, sangrado rectal, fatiga extrema y pérdida de peso, que afectan más allá del intestino, impactando la salud física, emocional y mental, haciendo que los pacientes puedan sentirse estigmatizados por la pérdida del control intestinal, ya sea temporal o permanente.
Los resultados del tratamiento
Hoy, el 40% de los pacientes tarda más de un año en ser diagnosticado y otro 20% tarda más de tres años en buscar un diagnóstico correcto, por diversas razones, incluyendo la falta de identificación de signos de advertencia o similitud de síntomas con otras enfermedades, entre otras.
"La disponibilidad de este medicamento contribuye a ampliar el abanico terapéutico y a seguir avanzando hacia un abordaje mas personalizado y nos da la posibilidad a los especialistas a contara con nuevas herramientas para optimizar las selección de tratamiento según las necesidades individuales de cada paciente", explicó la doctora.
Además, la terapia "se incorpora como una alternativa que puede contribuir a mejorar el control de la enfermedad y, sobre todo, mejora la calidad de vida de las personas que viven con enfermedad inflamatoria intestinal".
Según los aspectos de la fase experimental, un 50% de los pacientes que recibieron este tratamiento lograron el objetivo principal de remisión clínica en las primeras 44 semanas de tratamiento. Esto significa que los pacientes están en un estado en el que los síntomas de la enfermedad se reducen a un nivel indetectable o insignificante.
