En San Miguel del Monte, Denise Dumas y Martín Campi encontraron el escape perfecto para alejarse del ritmo frenético de la ciudad. Su casa de campo se convirtió en un refugio combina un diseño sencillo con espacios abiertos pensados para disfrutar en familia, rodeados de naturaleza y tranquilidad.
La vivienda, pintada de blanco, se integra de manera natural con el entorno, priorizando la simplicidad y el contacto directo con el paisaje. La vida diaria transcurre entre actividades al aire libre y espacios diseñados para el descanso, haciendo foco en la convivencia familiar y animal.
Los detalles de la casa de campo de Denise Dumas y Campi
Un punto clave de la casa es la galería, que funciona como un espacio de encuentro para la familia. Allí se mezclan elementos tradicionales, como una puerta verde de estilo rústico y una mesa antigua, con un sector práctico para dejar las botas y el calzado tras las caminatas por el terreno.
Este espacio se convierte en el escenario ideal para compartir mates al atardecer, mientras se protegen del sol. Además, es el lugar donde los perros suelen descansar tras acompañar a Denise y Martín en sus recorridas por la propiedad.
La elección de este entorno responde a la necesidad de la pareja de desconectarse de las exigencias de la vida urbana. Más que ostentar, el amplio terreno permite que los caballos se muevan con libertad y que sus hijos exploren el espacio sin limitaciones.
El gran jardín arbolado es el corazón de esta residencia funcional, donde las caminatas, los juegos y las tardes de campo se convierten en la rutina diaria. Así, la casa se afirma como un verdadero refugio pensado para la tranquilidad y el bienestar familiar.
Cómo nació el romance de Denise y Campi
La pareja cumplió 20 años y Denise reveló como fue que comenzó la historia juntos: "En ese momento en lo de Marcelo (Tinelli) se jugaba al básquet por un auto. Entonces yo fui como modelo que estaba en lo de Nito y ahí Martín, mi marido, estaba haciendo de Giordano con la máscara y todo".
Y agregó: "Una locura ese momento, porque él me empieza a hablar y me dice: “Ay, vos estás con José María”. Él se me hacía el langa atrás de la máscara de Giordano, y en el medio aparecía el Giordano verdadero que le decía: “Campi, tenemos que inventar una palabra para hoy”. O sea, era toda una cosa, el Giordano verdadero más mi marido. Y bueno, me toca jugar, pierdo, obvio, y al día siguiente voy al teatro y José María entra a mi camerino y me dice: “¿Qué hiciste ayer vos? Que hay un amigo mío que me pide el número de teléfono””.
“¿Es Campi?” Sí. Hemos charlado....y nuestra primera salida fue con José y Moni, que es su mujer también hoy en día. Salimos los cuatro, que en ese momento Moni no hablaba y José hablaba hasta por los codos, así que habló José toda la noche. Salvó ahí, tapó todos los baches nuestra primera cita”, sumó la conductora.
