Masacre de pingüinos en Chubut: definen una condena que podría tener impacto internacional

El responsable fue condenado a tres años de prisión condicional en 2024 y el próximo martes 21 de abril tendrá lugar la audiencia final. Que podría marcar un precedente en la región.

16 de abril, 2026 | 16.46

El ecocidio de más de 200 pingüinos en la provincia de Chubut marcó un antes y un después en la justicia argentina. A fines de 2021, un hombre identificado como Ricardo Adolfo La Regina ingresó con una topadora en un campo lindero a la reserva natural de Punta Tombo y aplastó 140 nidos de pingüinos de Magallanes, dejando a cientos de ejemplares muertos por aplastamiento y electrocución.

La Regina había sido condenada a tres años de prisión condicional por delito de daño ambiental y crueldad animal en modalidad de delito continuado en 2024. A partir de lo ocurrido, la figura de ecocidio registró su primera condena en nuestro país y captó la atención de organismos nacionales e internacionales.

Durante el proceso judicial se incorporaron peritajes científicos precisos y se trabajó en colaboración con entidades como la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la organización National Geographic. La sentencia fue recurrida por el condenado y hoy la Corte Suprema de Chubut debe revisar el fallo.

El próximo martes se realizará la audiencia de "Impugnación Extraordinaria", que puede tener un alto impacto internacional. La fiscalía, encabezada por Florencia Gómez, busca que la condena contra La Regina quede firme. Además, daría luz al debate social sobre la relación entre la justicia ambiental y el sector productivo de la región, o el privado, como en el caso de Punta Tombo.

Qué implica el fallo por el ecocidio de Punta Tombo

A nivel nacional, el fallo habilitará una etapa de remediación de las zonas de reproducción de pingüinos de Magallanes y sentará las bases legales sobre las restricciones de uso de suelo. Desde el Ministerio Público de Chubut se confía en una resolución favorable y esperan que el máximo tribunal de la provincia avale lo que se hizo hasta el momento. "Es esperable que la defensa del condenado insista en los mismos argumentos que ya fueron analizados y rechazados por la Justicia", adelantó Gómez.

"Se trata de un caso que ya fue revisado en dos instancias procesales por seis jueces penales con fundamentos sólidos basados en el gran volumen de prueba producida". La fiscalía anticipó que durante la audiencia del martes, el tribunal tendrá la facultad de evaluar cómo se han respetado las reglas de conducta impuestas sobre las áreas afectadas.

En diálogo con ADN Sur, la fiscal sostuvo que "en la Patagonia, muchas estancias y empresas han sido históricamente aliadas en la conservación de los recursos naturales y culturales" y resaltó que "en un territorio tan vasto suelen ser los propios dueños quienes contribuyen activamente a la protección del entorno".

Sin embargo, la funcionaria judicial remarcó que "cuando se produce avasallamiento o daños sobre los bienes públicos, el Estado debe actuar con firmeza" y aclaró que el proceso judicial no tiene nada que ver con "un embate al sector productivo".

"Claramente, este caso no es, ni fue, un ataque a la actividad privada, sino a la protección y defensa de un patrimonio que pertenece a toda la sociedad", expresó. En este sentido, reafirmó que la condena envía un mensaje claro por parte de la Justicia para los que "cuidan el entorno y aquellos que lo degradan".

La masacre en Punta Tombo

Entre agosto y noviembre de 2021, La Regina habría intentado abrir un camino interno en su campo con una topadora, en la estancia La Perla, de su propiedad. Sin embargo, el camino que pretendía trazar se encontraba en un campo lindero a al reserva natural de Punta Tombo. Al intentar pasar con la máquina, tiró el alambrado divisor y pasó por encima de centenares de nidos de pingüinos de Magallanes, aplastando huevos y pichones, un total de 292 ejemplares.

Luego se conoció que en el camino que intentaba trazar, buscaba instalar más de 900 metros de alambrado electrificado, lo que impidió el libre tránsito de las aves marinas desde la costa hasta sus nidos y varias de ellas murieron electrocutadas.

La Justicia la denominó como una masacre, ya que La Regina usó la maquinaria sin previa autorización administrativa para destruir -intencionalmente- el hábitat de estos animales. Los daños que provocó son claramente irreversibles sobre la fauna y flora autóctonas.