Cambia la ciencia para siempre: científicos lograron que pollos desarrollen características de dinosaurios

Un equipo de la Universidad de Ginebra publicó un estudio en el que, mediante la manipulación del gen “Sonic Hedgehog” , hicieron que embriones de pollo desarrollaran protoplumas, estructuras primitivas similares a las de los primeros dinosaurios. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre cómo las aves modernas evolucionaron a partir de sus ancestros prehistóricos.

27 de marzo, 2026 | 11.10

La evolución no solo se lee en los fósiles; también se escribe en los genes. Un grupo de investigadores de la Universidad de Ginebra demostró que es posible hacer retroceder el reloj biológico de un pollo doméstico hasta revelar rasgos de sus antepasados prehistóricos. Al intervenir en un gen clave durante el desarrollo embrionario, lograron que las aves desarrollaran plumas primitivas, muy similares a las que cubrían a los primeros dinosaurios hace más de 200 millones de años.

El trabajo, publicado en la revista científica PLOS Biology, abre una ventana inédita para comprender cómo las aves modernas heredaron y modificaron estructuras que alguna vez pertenecieron a los grandes reptiles que dominaron la Tierra.

El gen “Sonic Hedgehog” y las protoplumas

Los científicos se centraron en un gen con nombre llamativo: “Sonic Hedgehog” , una pieza fundamental en la formación de tejidos durante el desarrollo embrionario. Utilizando técnicas de manipulación genética temporal, bloquearon su actividad en embriones de pollo en etapas tempranas. El resultado fue sorprendente: en lugar de las plumas típicas, los embriones comenzaron a desarrollar estructuras tubulares y rudimentarias, idénticas a las protoplumas que caracterizaban a los dinosaurios terópodos, el grupo del que descienden las aves.

Estas formaciones primitivas no tienen el diseño aerodinámico de las plumas actuales, sino que son más simples, similares a filamentos huecos. Los investigadores interpretaron este fenómeno como una “reversión a un estado ancestral” , una prueba de que ciertos rasgos prehistóricos permanecen latentes en el genoma de las aves, aunque normalmente no se expresen.

Un sistema que se corrige a sí mismo

Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es la robustez del sistema genético. A medida que el desarrollo embrionario avanzaba, los mecanismos reguladores del pollo tendieron a corregir la alteración. Hacia el final del proceso, las plumas recuperaron su forma moderna, y los pollos nacieron con un plumaje completamente normal.

Este comportamiento sugiere que la evolución no solo actúa introduciendo cambios, sino también consolidando mecanismos que garantizan la estabilidad de las especies. “Los sistemas biológicos tienen una capacidad innata para compensar alteraciones y asegurar que el desarrollo siga su curso correcto”, explicaron los autores.

¿Qué significa para la evolución de las aves?

El experimento aporta una pieza clave para entender cómo las aves heredaron las plumas de los dinosaurios. Hasta ahora, la paleontología había reconstruido esta transición a partir de fósiles. Pero este estudio permite ver en tiempo real cómo ciertos genes pueden “recordar” su pasado evolutivo cuando se desactivan los mecanismos que los mantienen bajo control.

Además, el trabajo demuestra que la evolución no depende únicamente de mutaciones acumuladas, sino también de la interacción dinámica entre genes y de la capacidad del embrión para encauzar su desarrollo hacia la forma adulta correcta.

Un hallazgo con límites y posibilidades

Los investigadores aclararon que los cambios inducidos fueron temporales y limitados al período embrionario. No se trata de crear dinosaurios a partir de pollos, sino de entender cómo la evolución recicla estructuras antiguas para construir otras nuevas. El estudio también reveló que el desarrollo de las plumas depende de una red compleja de factores: interacciones genéticas, tiempos embrionarios, condiciones ambientales dentro del huevo y mecanismos de regulación que corrigen desvíos.

“Lo que vemos es que los sistemas vivos tienen una memoria evolutiva que puede activarse bajo ciertas condiciones, pero también una gran fidelidad que garantiza que las especies se mantengan estables”, concluyeron los especialistas.