Científicos del CONICET y expertos internacionales descubrieron un diminuto dinosaurio carnívoro en Río Negro

Un grupo de investigadores del CONICET junto a expertos internacionales dieron con restos de un dinosaurio carnívoro que reescribe la paleontología.

25 de febrero, 2026 | 19.16

Un equipo de paleontólogos argentinos, en conjunto con especialistas del exterior, dio a conocer un hallazgo que vuelve a ubicar a la Patagonia en el centro de la investigación científica. Investigadores del CONICET confirmaron el descubrimiento de restos fósiles excepcionalmente conservados de un pequeño dinosaurio carnívoro en la provincia de Río Negro.

El espécimen fue encontrado en el yacimiento La Buitrera, una zona ampliamente reconocida por la calidad de preservación de sus fósiles. En el lugar los científicos recuperaron piezas que, por su integridad, permiten reconstruir aspectos anatómicos y evolutivos con un nivel de detalle poco habitual. Los sedimentos en los que apareció el fósil tienen una antigüedad estimada en 95 millones de años, lo que sitúa al animal en pleno período Cretácico.

Científicos descubrieron un diminuto dinosaurio carnívoro en Río Negro. Foto: gentileza

El descubrimiento se produjo en una zona cercana a Cerro Policía, un área que continúa ofreciendo evidencias sobre la biodiversidad que habitó la Patagonia durante la Era Mesozoica. Los estudios previos indican que en ese ecosistema convivían reptiles, mamíferos primitivos y otras especies de dinosaurios, lo que permite trazar un panorama más amplio del ambiente en el que vivió este pequeño carnívoro.

Los restos fueron trasladados a laboratorios especializados, donde actualmente se realizan tareas de limpieza y análisis mediante técnicas de microtomografía.

Cómo es el dinosaurio que se descubrió

El dinosaurio identificado pertenece al grupo de los alvarezsáuridos, un conjunto de terópodos caracterizados por adaptaciones anatómicas muy particulares. Aunque este nuevo ejemplar presenta un tamaño reducido, su estructura corporal evidencia rasgos que resultan claves para comprender la evolución del grupo.

Uno de los aspectos más relevantes es la configuración de sus extremidades anteriores. Los análisis indican que este animal todavía conservaba manos con más de un dedo funcional, lo que lo ubica en una etapa intermedia dentro del proceso evolutivo. En especies posteriores, los alvarezsáuridos desarrollaron brazos extremadamente cortos y un único dedo altamente especializado.

Esta combinación de características permite a los investigadores observar cómo se produjo la transición hacia esas morfologías más extremas. En términos científicos, se trata de una pieza que ayuda a reconstruir el rompecabezas evolutivo de un linaje que siempre generó interrogantes dentro de la paleontología.

A pesar de su tamaño, los especialistas coinciden en que se trataba de un depredador. Su anatomía sugiere hábitos carnívoros, probablemente orientados a la captura de presas pequeñas. Este tipo de adaptaciones eran comunes en los ecosistemas patagónicos del Cretácico, donde coexistían múltiples nichos ecológicos.