Un "error" en la evolución del Hombre explicaría por qué salen juanetes en los pies

Un estudio indagó alrededor de la relación entre los juanetes y la evolución del Hombre.

17 de abril, 2026 | 22.42

Un estudio abrió el debate alrededor de los juanetes y la evolución del Hombre. La investigación comparativa entre el ser humano, el chimpancé y los gorilas, descubrió que nuestra especie sufrió un gran cambio con respecto al funcionamiento del dedo pulgar del pie durante la transición al bipedismo. Esto, al parecer, tendría una conexión con el surgimiento de los juanetes.

La cuestión pasa por la utilidad que le damos a los pies. Mientras los primates lo utilizan para treparse a los árboles, el Hombre lo hace para ganar estabilidad. En este sentido, el peso que le colocamos al dedo pulgar lo deja expuesto a deformidades óseas y articulares, como lo es el juanete.

Los juanetes serían producto de la transición del Hombre al bipedismo.

Básicamente, lo que sostienen los especialistas es que la evolución del Hombre priorizó la estabilidad por sobre la "perfección" ósea. Es decir, los juanetes pueden ser un "error" de la fisonomía del ser humano, pero es el precio que el mismo paga para caminar en dos pies.

Lamentablemente, según los podólogos, la única manera de corregir esta deformación es mediante la cirugía. Eso no quita que en un futuro muy lejano, la evolución de los nuevos Hombres lleven a otra estructura de los pies, que permitan dejar de sufrir por los juanetes.

Qué son los juanetes y qué hacer cuando aparecen

El juanete se produce cuando el dedo gordo del pie se desvía hacia los otros dedos, lo que genera una presión anormal sobre la articulación. Como consecuencia, el hueso se desplaza hacia afuera, formando la característica protuberancia.

Entre las causas más frecuentes se encuentran el uso de zapatos estrechos o de taco alto, que comprimen los dedos y favorecen la deformación. También hay factores hereditarios, y es que, si hay antecedentes familiares, es más probable desarrollar esta condición. Además, enfermedades como la artritis pueden contribuir a su aparición.

Con el tiempo, los síntomas pueden intensificarse. En las primeras etapas, puede haber enrojecimiento o leve molestia, pero en casos más avanzados se presentan dolor constante, inflamación y dificultad para encontrar calzado cómodo.

En este sentido, cuando el dolor es persistente o la deformidad avanza significativamente, puede ser necesario recurrir a una intervención quirúrgica. La cirugía busca corregir la posición del hueso y aliviar los síntomas, aunque su indicación depende de cada caso en particular.