Cerró una histórica fábrica de alimentos para mascotas y dejó a 80 trabajadores en la calle

La empresa aseguró que no puede mantener la producción tras registrar una caída de las ventas del 30 por ciento. 

07 de enero, 2026 | 11.37

80 trabajadores quedaron en la calle tras el cierre de una histórica fábrica de alimentos para mascotas. La crisis económica que produjo el gobierno de Javier Milei se llevó puesta otra compañía que no pudo hacer frente a la caída del consumo.

Se trata de la empresa Gepsa que cerró su planta en Pilar, localidad ya golpeada por los cierres de ILVA, Whirlpool y algunas empresas que dependían de esta última, dejando sin su fuente laboral a cientos de personas.

Por qué cerró Gepsa en Pilar, en medio de la crisis de Milei

La decisión de la empresa quedó asentada en un acta oficial del Ministerio de Trabajo. Allí informó que "pese a distintas gestiones realizadas no se ha podido resolver los problemas económicos que hacen imposible la continuidad productiva".

Por esto, y por no poder encontrar un comprador para la fábrica, la firma decidió "iniciar los trámites necesarios a fin del cierre del establecimiento fabril", pagándole a los trabajadores todo lo que corresponda. 

Según detallaron fuentes del sector, el conflicto comenzó en octubre cuando los dueños esgrimieron el mal presente de la firma por la caída de un 30 por ciento de las ventas. Tras esto se acordó con el sindicato reducciones salariales y de jornada laboral con el objetivo de evitar despidos y sostener los puestos de trabajo.

De todas maneras, los problemas terminaron llegando igualmente con demoras e incumplimientos parciales de los salarios y la licencia de todo el personal, adelantando vacaciones, sin pagarlas.

Los trabajadores sospechan de un intento de precarización laboral

Eso no fue todo, sino que a fin de año la firma envió un acta en la que aseguraba que el cierre de la planta era la única solución posible. Desde el sindicato de Molineros rechazaron esta medida y reclamaron la continuidad de la actividad y los puestos de trabajo.

Por este motivo realizaron una protesta en la puerta de la fábrica mientras se vive un momento de incertidumbre total, ya que pese a la comunicación de la empresa, no llegaron telegramas de despido y algunos mantienen la esperanza de que vuelva a abrir sus puertas cuando termine el período de vacaciones en febrero.

Uno de los operarios, declaró al medio local Pilar de Todos, de que el intento de cierre tiene que ver con un achique de personal. "Nosotros creemos que la empresa quiere desprenderse del personal con antigüedad", afirmó.

En ese sentido, sospechan que la empresa va a retomar el trabajo en el futuro, pero con personal nuevo, sin antigüedad y bajo condiciones laborales más desfavorables para los trabajadores.

Los trabajadores sospechan de un intento de precarización laboral.