A un año y medio de la desaparición de Loan, y a poco de definirse la fecha del inicio del juicio oral que juzgará a los 17 imputados por su sustracción, los padres del menor, María Noguera y José Peña, dialogaron con Noticias Argentinas y contaron cómo es vivir sin Loan.
Según la familia más cercana del pequeño, la "casa está en silencio" desde que él desapareció. “Loan no jugaba mucho, no le gustaba el juguete, pero sí andaba en bicicleta y estaba con la pelota, era fanático de Boca”, dijo su mamá, María.
También detalló cómo era la rutina del menor en su casa: "Se despertaba, desayunaba y pasaba el rato en la casa hasta que a la tarde iba al jardín". Sobre ese momento, María recordó: “Cuando sabía que faltaba poco para que lo lleve, agarraba mi celular, su toallita que tiene desde que nació y se acostaba conmigo en la cama”.
Caso Loan: la cotidianidad que más extraña su familia
Los papás de Loan también recordaron cómo era el momento de la preparación de la comida y cuando José llegaba de trabajar: “Cuando era la hora de cocinar, agarraba su sillita, la ponía cerca de la mesada y empezaba a dar vuelta lo que había dentro de la olla”.
“Loan era el primero que salía cuando llegaba de trabajar y gritaba ‘hola papi’ y ya eso nos cambiaba a todos. Ahora mi rutina es regresar y que no haya nadie en la puerta”, dijo José a Noticias Argentinas.
“A veces iba conmigo al cajero para buscar plata y él se ocupaba de poner y sacar la tarjeta. Era su trabajo y yo le daba a veces un poco de dinero para que pueda ahorrar”, agregó María.
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El silencio que duele
La mamá de Loan dijo que hasta el día de hoy no perdió las esperanzas y que tiene fe de que lo van a encontrar, aunque con el transcurso del tiempo el dolor sea cada vez mayor. “A mí me cuesta salir de casa porque tengo miedo de no estar cuando Loan regrese, mientras que a José sé que le cuesta volver y no recibir el saludo de su hijo”, expresó María.
“Todas las veces que sueño con él, no veo que le pasó algo grave, si no que sueño que estoy él mientras juega. Siempre usa la remera negra o la celeste de las fotos”, continuó la mamá de Loan y agregó: “La casa está en silencio, ya no está más ese griterío de todos peleando o de él bailando. Muchas veces, cuando no escuchaba donde estaba, gritaba para saber y él respondía ‘acá estoy mami’ y ahora ya no se por donde más preguntar”.
Sobre cómo se encuentra hoy el cuarto del pequeño, María respondió: "Sigue intacto. No pudimos sacar la cama, no queremos”.
