Según el pronóstico del tiempo, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) amaneció con un paisaje bien otoñal. Bancos de niebla y neblinas cubrieron las calles, las rutas y los accesos durante las primeras horas del día. Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, estos dos fenómenos meteorológicos tienen diferencias sustanciales, sobre todo en el nivel de visibilidad que generan.
La niebla y la neblina se producen por la presencia de pequeñas gotas de agua suspendidas en el aire, muy cerca de la superficie terrestre. Este fenómeno aparece cuando el aire húmedo se enfría hasta alcanzar el punto de condensación, lo que es más frecuente durante las madrugadas y las mañanas del otoño y el invierno.
Las condiciones ideales para su formación incluyen las temperaturas bajas, los altos niveles de humedad, el poco viento y los cielos despejados durante la noche, que son los factores que favorecen el enfriamiento del aire cerca del suelo.
Niebla y neblina: la diferencia clave
Aunque a la vista puedan parecer similares, la principal diferencia entre la niebla y la neblina está vinculada al alcance de la visibilidad horizontal. Según explican los especialistas, se considera niebla cuando la visibilidad es inferior a un kilómetro. En esos casos, el fenómeno se vuelve mucho más denso y puede complicar seriamente la circulación vehicular y aérea.
La neblina, por el contrario, es más tenue. Permite ver a más de un kilómetro de distancia, aunque el ambiente continúe presentando un aspecto brumoso u opaco. Por este motivo, la niebla suele ser la que genera mayores inconvenientes en rutas, autopistas y aeropuertos, y la neblina, el fenómeno que normalmente solo provoca dificultades leves para ver con claridad.
Recomendaciones para circular con niebla
La presencia de bancos de niebla puede reducir drásticamente la visibilidad y aumentar el riesgo de los accidentes de tránsito. También puede ocasionar demoras o cancelaciones en vuelos y afectar a los distintos servicios de transporte.
Entre las principales recomendaciones para manejar en esas condiciones se destacan reducir la velocidad, mantener mayor distancia con otros vehículos y utilizar luces bajas o antiniebla. Los especialistas además desaconsejan el uso de luces altas, ya que empeoran la visibilidad al reflejarse sobre las gotas de agua suspendidas en el aire.
También se recomienda evitar maniobras bruscas y conducir con máxima precaución, especialmente en rutas y accesos donde la niebla suele formarse con mayor intensidad durante las primeras horas del día.
Con el avance de las jornadas más frías, este tipo de fenómenos continuará siendo habitual en el AMBA y otras regiones del país, por lo que las autoridades piden mantenerse atentos a los pronósticos y alertas meteorológicas. Siempre es importante chequear los medios oficiales.
