El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres en Argentina. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, cada año se diagnostican más de 11.600 nuevos casos, lo que representa cerca del 19% de todos los tumores malignos detectados en la población masculina.
“Se trata de un tumor que se desarrolla en la glándula que está ubicada debajo de la vejiga y rodea al segmento inicial de la uretra. En sus etapas tempranas suele ser asintomático, lo que hace que la detección precoz sea especialmente importante”, explicó el urólogo Norberto Bernardo.
Una vez avanzada la enfermedad, los síntomas más frecuentes pueden ser sangre en la orina; sensación de ardor o dolor al orinar; necesidad de hacer pis con más frecuencia o urgencia; dolor en la zona baja del abdomen o en región lumbar. Cuanto más temprano se detecte, mayores serán las posibilidades de que el tratamiento sea eficaz.
Prevención, chequeos y hábitos saludables
“Uno de los principales problemas que dificultan la lucha contra esta enfermedad está relacionado a la falta de conciencia y educación sobre el cáncer de próstata en la población masculina. Si bien todavía muchos hombres llegan tarde a la consulta por miedo, vergüenza o desinformación, en los últimos años ha aumentado la cantidad de consultas y diagnósticos”, expresó Bernardo.
Sobre las formas de detectar la enfermedad, el urólogo mencionó que puede hacerse en exámenes de rutina, como la medición del antígeno prostático específico (PSA) y el examen rectal digital (ERD). Más tarde y a través de una biopsia se puede establecer la estadificación para determinar si el tumor está localizado o diseminado.
Uno de los principales factores de riesgo asociados a la enfermedad tiene que ver con la edad, ya que es más común en hombres mayores de 50 años y el riesgo aumenta significativamente después de los 65. De modo que es de suma importancia realizar controles periódicos a partir de los 50 años.
Otros factores de incidencia directa incluyen una dieta alta en grasas saturadas, obesidad y falta de actividad física regular. Los antecedentes familiares de la enfermedad también juegan un papel importante, ya que los hombres con parientes cercanos que han tenido cáncer tienen un mayor riesgo de desarrollarla. En este caso, deben iniciar los chequeos a los 40.
Tratamiento y calidad de vida
El urólogo señaló que los tratamientos que existen actualmente han cambiado enormemente el impacto sobre la calidad de vida. “Hoy la tendencia es avanzar hacia terapias cada vez más personalizadas y menos invasivas. La cirugía robótica, las nuevas técnicas de radioterapia, la terapia focal en sus distintas variantes y la vigilancia activa en tumores de bajo riesgo permiten preservar mejor la continencia urinaria y la función sexual en muchos pacientes", manifestó Bernardo.
Además agregó que aparecieron "nuevas terapias sistémicas, medicina de precisión y tratamientos dirigidos para enfermedad avanzada, cambiando notablemente el pronóstico de muchos pacientes”.
Por último, y con el objetivo de derribar algunos mitos, Bernardo sintetizó: “El cáncer de próstata sigue rodeado de muchos mitos y temores, principalmente vinculados al miedo al diagnóstico, a la pérdida de la función sexual o a la incontinencia urinaria. Muchos hombres todavía asocian automáticamente esta enfermedad con una sentencia grave o con una pérdida importante de calidad de vida, cuando en realidad hoy sabemos que gran parte de los tumores prostáticos pueden diagnosticarse precozmente y tratarse con excelentes resultados”.
