Por unanimidad, el Jurado de Enjuiciamiento resolvió destituir a los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro por ser hallados culpables de incurrir en mal desempeño y negligencia grave durante la investigación del famoso crimen de Nora Dalmasso, ocurrido en noviembre del 2006 en la ciudad de Río Cuarto. La sentencia se conoció pasadas las 22 del miércoles, tras una jornada intensa de alegatos. El fallo completo se conocerá en una semana.
La decisión final se conoció durante la noche de este 6 de mayo, luego de que la fiscal general adjunta Bettina Croppi solicite la remoción de los tres funcionarios. "Las irregularidades en la causa están probadas. El principal sospechoso estaba frente a sus ojos y no hicieron nada", apuntó durante su exposición. La fiscal se refiere, puntualmente, a que el ADN del parquetista Roberto Bárzola se halló en la escena del crimen desde el día uno pero nunca fue analizado.
En esa línea, Croppi remarcó que la investigación -desde un principio- se vio atravesada por decisiones que desviaron el foco del hecho y de las pruebas que se encontraban a la vista. "Se construyeron hipótesis sin sustento y se ignoraron elementos que podían haber orientado la pesquisa hacia el autor material del homicidio", expresó.
A su vez, la fiscal cuestionó que los tres fiscales se centraran en aspectos vinculados a la vida privada de Dalmasso como que el viudo Marcelo Macarrón la había mandado a matar desde Uruguay, o que existía un "amante asesino" y diversas versiones que terminaron afectando la imagen de la víctima, dejándola ante los medios y la opinión pública como una "mujer promiscua".
La decisión estuvo a cargo del jurado, integrado por los legisladores Julieta Rinaldi, Facundo Torres Lima, Miguel Nicolás, Walte Gispert y Aída Tarditti, y llegó después de una extensa jornada. El fallo marca un precedente sobre la actuación de los funcionarios y hace historia en Argentina.
Una por una, las críticas a los tres fiscales
En relación a Di Santo, quien llevó adelante la investigación durante los primeros años, cuestionó no profundizar las sospechas sobre Bárzola. No sólo había indicios, desde un principio, que había estado en la escena del hecho sino que un informe del FBI señaló la presencia de un ADN masculino que nunca fue analizado.
Durante la segunda audiencia, tanto fiscales como testigos coincidieron en que Bárzola había sido investigado pero que no se avanzó con la obtención de su ADN, pese a que sí se realizaron estudios similares a otras personas con menos sospechas o a la propia familia Macarrón. Es decir, sabían de la existencia de dicho material genético pero nunca se cotejó; y años más tarde, fue determinante.
También criticó su desempeño durante la etapa de recopilación de prueba y las diferentes narrativas que impuso sobre el móvil del crimen: desde ser tildada como "mujer promiscua" hasta las acusaciones de una relación incestuosa con su hijo Facundo Macarrón. "Se construyó una teoría casi novelesca de un descendiente que viajaba, abusaba de su madre y la mataba, motivado por un conflicto de identidad sexual", dijo la fiscal.
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Sobre Miralles, la fiscal Croppi apuntó contra su insistencia en investigar al entorno familiar -específicamente al viudo- a pesar de no tener pruebas firmes para acusarlo. Mientras que Pizarro siguió la misma línea y terminó elevando la causa a juicio con la hipótesis de un crimen por encargo de Macarrón. Ninguna de las teorías de los tres fiscales tenían algún tipo de elemento probatorio. Como si esto fuera poco, ninguno sumó el delito de abuso sexual. "Fue un manual de cómo no investigar un caso de violencia de género", sentenció.
En el cierre de la jornada, antes de que los tres fiscales fueran destituidos, Di Santo manifestó que siempre trabajó "con entereza y respeto" y negó haber tenido un sesgo político y de género. "Sigo con la conciencia tranquilidad, sé porqué tomé cada decisión", apuntó. Mientras que Miralles, por otro lado, se disculpó con la familia Macarrón y sostuvo que investigó al círculo más cercano por la falta de pruebas certeras en relación al crimen, negando haber sido negligente.
La reacción de la familia Macarrón tras el fallo
Al momento de la lectura del fallo y la destitución de los tres ficales, el viudo Macarrón y sus hijos, Facundo y Valentina, se mostraron fuertemente conmovidos. Al finalizar la audiencia, se fundieron en un fuerte abrazo entre lágrimas. "Consideramos que es una reivindicación de todo el infierno y la persecución que pasamos como familia pasamos estos 20 años", dijo Facundo a la prensa.
"Creemos que se ha hecho justicia en parte. Es una reivindicación a mi mamá que no tuvo la posibilidad de defenderse. Desde el primer fiscal en el quincho de mi casa, la consideró mala víctima por sus amantes y no paró", lanzó el joven. Y al mismo tiempo, sostuvo que "ninguna familia se merece pasar por lo que pasamos".
Facundo Macarrón sostuvo que hubo mucho revictimización y que tras el fallo, "hoy tenemos una carga menos" pero remarcó que, a pesar de la prescripción de la causa, Nora consiga justicia.
