Aunque muchos lo comparan por su exuberancia y su biodiversidad, este destino no está en Brasil ni es el Amazonas. Se trata del Bañado La Estrella, uno de los humedales más grandes de Sudamérica y una de las joyas naturales menos conocidas de la Argentina, donde es posible navegar entre selva inundada, observar yacarés, aves gigantes y paisajes que cambian con cada estación.
Ubicado en la provincia de Formosa, el Bañado La Estrella se extiende sobre casi 400 mil hectáreas en épocas de máxima crecida, convirtiéndose en un verdadero mar interior. Su riqueza natural lo transformó en un recurso clave para quienes buscan escapar del ritmo urbano y conectarse con la naturaleza, ya sea a través de estadías prolongadas o simples paradas para contemplar el paisaje, tomar fotografías y continuar viaje.
El humedal puede recorrerse de múltiples maneras, navegando por sus aguas, realizando avistajes de fauna y flora, visitando comunidades originarias y criollas, o participando de safaris fotográficos. Uno de los puntos más accesibles para vivir esta experiencia es El Vertedero, ubicado a 45 kilómetros de Las Lomitas sobre la Ruta Provincial 28. Se trata de una obra hidrovial inaugurada en 2012, diseñada para el manejo del agua mediante un sistema de compuertas.
Por qué el Bañado La Estrella es escogido para vacacionar
Este sitio se convirtió en un punto de encuentro para pescadores y familias que llegan a pasar el día. Mientras algunos lanzan sus líneas desde el puente, otros disfrutan de picnics y mateadas observando cómo los peces saltan en el desnivel del agua. El paisaje se completa con troncos secos que emergen del espejo de agua y aves como garzas y biguás que se posan en sus ramas, ofreciendo postales únicas.
Uno de los rasgos más singulares del Bañado La Estrella son sus “champales”, una vegetación característica que cubre de enredaderas verdes a los árboles secos del humedal, creando un escenario visual que no se repite en ningún otro lugar del país. A esto se suma la presencia de cientos de especies de aves, muchas de gran porte, que convierten a la zona en un paraíso para fotógrafos y observadores de naturaleza. Por su importancia ecológica, fue declarada Área Importante para la Conservación de las Aves (AICA).
El valor del Bañado no es solo natural. A lo largo de sus orillas viven comunidades criollas y pueblos originarios que hacen de este territorio un espacio multicultural único. Allí conviven y se mantienen vivas lenguas ancestrales como el pilagá, wichí y qom, además del guaraní y el nivaclé, aportando una riqueza cultural que sorprende a los visitantes.
Además, el humedal integra el Corredor Ecoturístico del Litoral, una iniciativa que abarca seis provincias del nordeste argentino, siete grandes áreas naturales y 48 localidades, con una población estimada de más de 634 mil personas. El objetivo es impulsar el desarrollo regional a través del ecoturismo, promoviendo el empleo, la inclusión y la puesta en valor del patrimonio natural y cultural.
