El bidet es uno de los dispositivos sanitarios que los argentinos tienen en cuenta cuando van al baño, ya que les permite higienizarse rápidamente. Sin embargo, no se utiliza en todo el mundo e incluso hay países donde es raro encontrar uno, como en Estados Unidos.
En este contexto, Trisha Pasricha, médica e investigadora en el Centro Médico Beth Israel Deaconess y profesora adjunta de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, explicó cuáles son los posibles beneficios de tener un bidet en casa e incluso respondió a las preguntas más curiosas sobre el uso del artefacto sanitario más común de la Argentina.
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Los beneficios de usar bidet
Uno de los beneficios de usar bidet es que no requiere de ningún esfuerzo. "Simplemente pulsas un botón o giras una perilla cuando estés listo y el bidet te rociará justo donde debés para limpiarte sin que tengas que hacer ninguna acrobacia. No tendrás que meter la mano dentro del inodoro para nada", sostuvo Pasricha.
Al ser consultada sobre la posibilidad de ensuciarse las manos mientras se usa el bidet, la experta respondió que no es posible. "Esto se ha estudiado y es justo lo contrario", ya que las manos "tendrán aproximadamente 10 veces menos microbios" si se usa este tipo de sanitario en comparación con limpiarse con papel higiénico.
Pero de todos los beneficios, el que más destaca ella y otros gastroenterólogos es que el bidet está recomendado a personas que padecen hemorroides, diarrea crónica o síndrome del intestino irritable; "a mujeres que acaban de dar a luz y les duele todo; a personas con Parkinson o que simplemente tienen problemas de equilibrio y les cuesta alcanzar esa zona. O a quienes tienen vello en el trasero y sienten que el papel higiénico seco nunca les limpia bien".
Una de las ideas erróneas es que el "agua sucia" podría salpicar a quienes usen el bidet. "No rocían el agua que queda en la taza del inodoro. El bidé es una boquilla independiente que usa agua limpia (la misma que la del lavabo) y rocía este chorro fresco hacia la zona anal. La boquilla está colocada hacia arriba y lejos de las profundidades turbias del inodoro, por lo que no hay riesgo de salpicaduras", explicó la investigadora al The Washington Post.
Por otro lado, la especialista advirtió sobre los tipos de bidet que existen. En Europa suelen ser unos aparatos independientes, separados del inodoro (como en Argentina) y se asemejan a "pequeñas bañeras". Mientras que en Estados Unidos, las variantes más comunes son una boquilla de mano independiente que se coloca al lado del inodoro o las que vienen integrada en el asiento del sanitario.
El impacto del bidet para el medio ambiente
La experta también destacó que el bidet consume un octavo de galón de agua por uso, pero se utiliza muy poco o nada de papel higiénico. Hay que tener en cuenta que 1,5 libras (unos 0,68 kilos) de madera y más de seis galones de agua para producir un solo rollo de papel.
