Elegir los colores para la casa puede parecer una tarea solamente estética, pero va mucho más allá de eso, ya que termina influyendo en las emociones diarias. En ese sentido, elegir el correcto para el dormitorio es algo muy importante para poder descansar bien.
Muchas personas eligen el color blanco para sus cuartos, pero dos especialistas del sector señalaron por qué no es la mejor decisión y cuáles son las opciones ideales para volverlo un lugar relajante.
Por qué no hay que elegir el blanco para el cuarto
Bárbara Aurell, diseñadora de interiores y fundadora del estudio Espacio en Blanco, remarca que el color en el dormitorio es una herramienta sensorial y sostiene que “la manera en que la luz entra y se mueve, transforma el espacio a lo largo del día".
“Un tono puede ser cálido, fresco o incluso plano según cómo le llegue la luz. Por eso, antes de elegir, paro y observo la orientación, la intensidad y el tipo de sombra que se genera”, por eso marca que para elegir el color del cuarto, hay que observar "la luz cinco minutos por la mañana y cinco por la tarde”.
Por su parte, Pedro Lirola, arquitecto y diseñador, afirmó que "el blanco es la peor opción para tu dormitorio", ya que puede crear un espacio impersonal y frío.
Cuál es el color ideal para el dormitorio
En ese sentido, hay dos colores que son los elegidos por los especialistas. Por un lado está la combinación de verde oliva, arena y blanco roto, ya que generan una sensación de mucha armonía y un toque natural. La otra opción que resalta es el bis cálido, blanco roto y madera clara, que combinados transmiten calma, sofisticación y elegancia.
"En un dormitorio, las paletas más reposadas, neutros matizados, tierras suaves y verdes calmados ayudan a bajar revoluciones. Evito tonos estridentes o muy saturados: estimulan demasiado", recalcó Aurell.
Además, sostuvo que "el color no lo marca únicamente la pintura de las paredes, sino que lo construyen también los tejidos, las cortinas, el cabezal, y la suma de todos ellos es lo que hace que una estancia sea mimosa y te abrace".
Por estos motivos, se recomienda evitar los colores demasiado vibrantes como rojos puros, fucsias eléctricos, naranjas saturados o amarillos ácidos, ya que activan el sistema nervioso y elevan la energía del espacio, y el rojo en particular puede aumentar la sensación de alerta y tensión.
