Cerró un histórico albergue transitorio porteño

El emblemático hotel alojamiento de Flores dejará de funcionar y se suma a otros albergues que cerraron sus puertas. 

24 de febrero, 2026 | 18.33

En Ramón Falcón 3170 se levanta un edificio que durante las décadas del '80 y '90 fue símbolo del auge nocturno en Flores. Se trata del hotel alojamiento “Mansión Dorée”, que ahora cerrará sus puertas

En su lugar se construirá un nuevo edificio de departamentos, marcando un cambio profundo en la fisonomía del barrio. Este cierre es parte de una transformación nocturna que atraviesa todo el barrio, donde muchos de los históricos albergues transitorios están desapareciendo o adaptándose a los nuevos tiempos.

Sin embargo, para los referentes del sector, la situación en Flores no refleja la realidad completa de la actividad, que, aunque lejos de su apogeo, sigue intentando reinventarse frente a las nuevas formas de consumo y las condiciones económicas.

Mientras que algunos hoteles antiguos y emblemáticos bajan la persiana ante ofertas de desarrolladores inmobiliarios, otros optan por remodelaciones y mejoras para mantenerse como opciones de entretenimiento dentro de una oferta cada vez más diversa.

El declive de los hoteles alojamiento en Flores

El cierre de Mansión Dorée se suma a una tendencia de declive en Flores, que alguna vez fue una de las zonas con mayor concentración de hoteles alojamiento en la Ciudad. Roberto D'Anna, periodista y vecino, contó que en su momento llegaron a funcionar cerca de 50 hoteles alojamiento en el barrio, pero hoy quedan menos de diez.

“Desde los años ‘60 este se volvió el lugar más importante viniendo del oeste de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, el gran ‘bolo nocturno’. Llegó a tener 25 cines y teatros funcionando a la vez. Eso hizo que hubiera muchos hoteles alojamiento. Cuando bajó esa cantidad de cines y teatros —hoy tenemos uno solo— la movida nocturna también cayó”, explicó al medio Clarín

En la década del ‘90, estos hoteles se beneficiaban también de la efervescencia de los boliches para jóvenes y adolescentes, que solían ir a bailar, pasar por el hotel y regresar a sus casas al mediodía siguiente. Pero con el cierre de esos boliches y el cambio en los hábitos culturales de los jóvenes, la demanda de estos alojamientos sufrió un fuerte impacto.

Además, en Flores algunos albergues comenzaron a depender casi exclusivamente de la prostitución callejera, lo que sumado a la cercanía con zonas de alta inseguridad y la Villa 1-11-14, generó un clima tenso con los vecinos. El temor de que las chicas del barrio fueran confundidas con trabajadoras sexuales y la presencia constante de personas extrañas aceleró la venta de estos inmuebles a desarrolladoras inmobiliarias.

Este fenómeno se explica por dos factores principales: la alta demanda de terrenos para construir y el cambio en la rentabilidad de rubros como los albergues transitorios, garajes y estaciones de servicio. En la actualidad, en la Ciudad de Buenos Aires existen alrededor de 100 hoteles alojamiento, y en el Gran Buenos Aires la cifra supera los 300.

La actividad se redujo fuertemente en Flores pero se mantiene en otras zonas.