Con el objetivo de debatir, sistematizar y exponer las claves de las reformas que impulsa el gobierno de Javier Milei, el espacio político del gobernador bonaerense Axel Kicillof, Movimiento Derecho al Futuro (MDF), puso en marcha un ámbito de debate y formación denominado Formando Futuro. La iniciativa busca trazar una hoja de ruta estratégica que ordene diagnósticos y propuestas de la oposición frente a un programa de orientación neoliberal que redefine el rol del Estado, el mundo del trabajo y el esquema de derechos sociales.
El espacio convoca a sindicalistas, exfuncionarios, académicos y especialistas en derecho laboral, y se propone articular una pluralidad de miradas dentro de un mismo campo político. El objetivo es enriquecer el debate público y construir análisis compartidos que permitan discutir, con sustento técnico y político, el alcance de las transformaciones en curso. En ese marco, uno de los ejes centrales de los intercambios es el proyecto de reforma laboral promovido por el Ejecutivo nacional, considerado un punto nodal de la agenda actual por su impacto estructural sobre las relaciones laborales y el entramado de protección social.
Cabe señalar que el Gobierno nacional ya definió una fecha para el ingreso y tratamiento del proyecto en el Congreso: el 11 de febrero de 2026. Entre los cambios más relevantes, la iniciativa propone una redefinición de la base de cálculo de las indemnizaciones por despido sin justa causa, excluyendo conceptos como vacaciones y aguinaldo; la eliminación de reclamos adicionales por daños y perjuicios más allá de la indemnización básica; y la derogación de estatutos laborales específicos, que pasarían a regirse por la ley general, con la consecuente pérdida de beneficios adquiridos.
Desde el oficialismo, la reforma es presentada como parte de un proceso de “modernización” y cambio estructural del mercado de trabajo, bajo el argumento de que permitiría mejorar la competitividad, reducir la litigiosidad y fomentar el empleo formal en el mediano y largo plazo.
Las voces contra la reforma
En contraposición al relato del Gobierno nacional, desde Formando Futuro advierten que el proyecto de Ley de Modernización Laboral constituye una herramienta de flexibilización que impacta negativamente sobre los derechos y condiciones de los trabajadores. Así lo expresó el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa: “Hoy se habla de modernización laboral mientras se propone una jornada de trabajo de hasta 13 horas. No hay nada de moderno en esa iniciativa: pretenden volver a un pasado donde el trabajador era explotado y reprimido si se le ocurría protestar”.
En la misma línea, la economista Mara Ruiz Malec sostuvo que, lejos de ampliar derechos, la reforma “busca pagar menos, trabajar peor, debilitar la negociación colectiva y darle más poder al empresario para imponer jornadas y salarios sin contrapeso”. “No se trata de modernizar ni de beneficiar al trabajador, sino de perforar el piso de derechos existentes”, advirtió.
Esa mirada es compartida por el exministro de Trabajo Carlos Tomada, quien desmintió uno de los principales argumentos oficiales: “Dicen que por culpa de la no reforma el empleo no crece. Esto es falso. El empleo no crece porque desde hace años no hay políticas a favor de la producción y el trabajo. Una reforma laboral no resuelve los problemas estructurales del país”. En este marco, propuso como alternativa enfocar una reforma laboral en la generación de empleo, recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores y reducir la informalidad.
Desde una perspectiva internacional, el economista Daniel Kostzer calificó la iniciativa como una política “a contramano del mundo”. Según explicó, el debate laboral global no gira en torno a menos derechos, sino a cómo reconstruir protección y poder de negociación en un capitalismo atravesado por la digitalización: “Llamar ‘modernización’ a una reforma que debilita el derecho del trabajo no es un error técnico: es una operación política”.
Esta operación política, que actúa como telón detrás de un aparente simple proyecto de reforma laboral, lleva como telón de fondo un movimiento estratégico para los modelos neoliberales: el debilitamiento del movimiento sindical organizado, la columna vertebral del peronismo. Tal como señaló el sindicalista Hugo Yasky, sólo mediante "la destrucción del movimiento sindical y del peronismo como proyecto de país productivo e integrado socialmente podrán entronizar el 'modelo peruano' que sinceró como norte el Ministro de Economía, Luis Caputo".
"En ese modelo no hay empleo registrado, ni industria, ni jubilaciones, ni igualdad. Ni siquiera se mide la desocupación en un contexto de 80 por ciento de informalidad laboral. No es ese esquema el que va a generar más trabajo", agregó.
Con el objetivo puesto en el debilitamiento del sindicalismo, las fórmulas que históricamente buscaron lo mismo reflotan en forma de "modernización". Así lo explicó el diputado nacional Hugo Moyano: "En los años ’90 el discurso era casi idéntico: “flexibilización”, “desregulación”, “modernización”, “inserción en el mundo”. Se aplicó una política de apertura indiscriminada de las importaciones, mientras manteníamos relaciones carnales con Estados Unidos y el FMI. La Argentina alcanzó por primera vez dos dígitos en su tasa de desocupación".
"Todas las reformas flexibilizadoras fracasaron. Ninguna logró disminuir la desocupación ni mejorar la calidad del empleo en nuestro país", concluyó. Así, frente a un oficialismo que propone ajustes, flexibilización y tiempos largos para sus reformas, las voces críticas advierten que las consecuencias son inmediatas para los trabajadores y las economías productivas.
El MDF se consolida de cara a las elecciones 2027
Movimiento Derecho al Futuro (MDF) es un espacio político impulsado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof, pensado como ámbito de formación, debate y elaboración de propuestas frente a la agenda del gobierno nacional de Javier Milei. No funciona como un partido tradicional, sino como una usina de ideas y cuadros políticos que reúne a dirigentes sindicales, académicos, exfuncionarios y especialistas en distintas áreas —con fuerte eje en trabajo, producción y Estado— para analizar reformas en curso, ordenar diagnósticos y disputar sentido común.
En la actualidad, el espacio funciona como un ámbito de referencia para sectores del peronismo bonaerense que intentan interpretar el nuevo ciclo político, disputar el sentido común en torno a las reformas estructurales y proyectar una agenda alternativa con anclaje territorial y técnico.
