La movida solidaria “Las 10 del 10” se une con la banda de rock Autos Robados en el Teatro de Flores para impulsar una colecta de útiles escolares destinados a la Escuela N.º 63 de Villa Fiorito, la misma donde Diego Maradona aprendió a leer y escribir. El gesto combina memoria maradoniana y rock barrial por las infancias más vulnerables.
En este marco, este fin de semana y el próximo, la banda Autos Robados se presentará con funciones agotadas con shows programados para las 21:00 en el Teatro Flores (Av. Rivadavia 7806, CABA), y en todas fechas se llevará adelante la acción solidaria para los chicos y chicas del barrio de Lomas de Zamora regresen de las vacaciones de invierno con la mochila llena.
La campaña se lanzó en el marco de un aniversario cargado de épica: el recuerdo del partido de 1986 donde Diego vengó a los caídos en Malvinas con el “gol del siglo”. En ese espíritu, la consigna fue clara: “Decidimos resistir. Tender la mano al que menos tiene. Por las infancias de Fiorito, por la memoria del Diego, el Pelusa de corazón noble.” La unión de rock barrial y solidaridad maradoniana demuestra que la cultura popular sigue siendo un motor de resistencia.
Las 10 del 10, la memoria maradoniana y solidaria
La iniciativa Las 10 del 10 nació como un proyecto de memoria y solidaridad maradoniana, con el objetivo de mantener viva la huella de Diego y acompañar a los más vulnerables. Sus actividades se dividen en dos ejes: eventos itinerantes gratuitos con figuras del deporte, la comunicación y la cultura, y colectas solidarias destinadas principalmente a instituciones de Villa Fiorito, el barrio de origen del “Pelusa”. En este marco, según detalló Florencia Sicilia, coordinadora de la organización, la campaña en el Teatro de Flores junto a la banda Autos Robados propuso que los chicos y chicas de la Escuela N.º 63 regresen de las vacaciones de invierno con útiles nuevos.
El fenómeno creciente de Autos Robados
La banda Autos Robados nació en Quilmes en 2015, integrada por Federico Soto (voz y guitarra), Manu Baldovino (batería), Lucas “Palomo” Ramos (bajo) y Nico Salvador (guitarra). Su propuesta recupera la esencia del rock barrial crudo y directo, con influencias de Pappo, Ratones Paranoicos, Guasones y los Rolling Stones, pero con identidad propia. Sus letras retratan la vida cotidiana y las emociones de la juventud urbana, y su lema “oxidarse o resistir” se convirtió en bandera de sus seguidores.
En los últimos años, agotaron funciones en Niceto Club y Auditorio Sur, consolidándose como un fenómeno que trasciende la escena independiente. Sus shows se caracterizan por el pogo, la cercanía con el público y la autogestión.
