El foco de la tragedia en "La Frontera" de Pinamar regresa a la intimidad del hospital donde Bastián Jerez, el niño de 8 años accidentado, lucha por su vida. Luego de la confirmación de que los dos conductores involucrados en el choque manejaban con alcohol en sangre -el hombre con la camioneta Amarok y la mujer con el UTV-, el abogado de la familia reveló el devastador estado emocional del padre del menor desde lo ocurrido.
Matías Morla, letrado de Maximiliano Jerez, dialogó con la prensa y describió la crudeza que atraviesa la familia en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. "El padre está en shock y con un cuadro depresivo muy fuerte", explicó. El hombre, que permanece todo el tiempo en el centro de salud junto a la madre del niño, recibe acompañamiento psicológico.
"Los profesionales dicen que siente culpa y tiene depresión. Repite una y otra vez la imagen de cómo encontró a su hijo: pálido, tirado en el piso, con la cabeza fuera de lugar", relató Morla, quien agregó: "Es su único hijo, está separado, su vida es ese nene. Lo vi muy cambiante, por momentos esperanzado y por otros totalmente desesperanzado. Nunca vi a nadie tan entregado y tan angustiado". Cabe recordar que Maximiliano es el único al que no le dió positivo el examen toxicológico.
El minuto a minuto de Bastián y el impacto de las pericias
Sobre la salud del pequeño, que ya fue sometido a seis intervenciones quirúrgicas hasta el momento, el reconocido abogado que representó a Diego Armando Maradona transmitió que "el nene responde, pero los médicos son muy prudentes, y dicen que es un minuto a minuto". En el último parte médico, desde el Ministerio de Salud de la provincia aseguraron que "está estable" pero que al mismo tiempo, "no hay cambio significativo que informar".
Este drama familiar se profundizó con el conocimiento de los resultados de las pericias toxicológicas, que confirmaron la presencia de alcohol en sangre en dos de los tres imputados. Según los datos, la conductora del UTV, Naomi Azul Quiróz, presentaba 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, mientras que el conductor de la camioneta Amarok, Manuel Molinari, tenía 0,2 g/l. En el análisis de Maximiliano Jerez, el padre de Bastián, no se detectó alcohol.
Estos valores, por mínimos que parezcan, constituyen una infracción bajo el régimen de alcohol cero vigente en la provincia de Buenos Aires, que no tolera ningún grado de alcohol al volante.
La visión de la defensa sobre la responsabilidad
Morla también se refirió a la reconstrucción del hecho. Según su relato, basado en lo declarado por su cliente, el choque se habría producido "de arriba hacia abajo", con la camioneta circulando a mayor velocidad. "Mi cliente me dijo que iban a 20 o 25 kilómetros por hora, paseando", afirmó.
El abogado reconoció que hubo imprudencias, como llevar al niño en el UTV "a upa y sin cinturón", pero insistió en que eso no convierte el hecho en un caso de dolo eventual. "Ya tiene una pena natural enorme, sumarle una pena jurídica más sería excesivo", consideró, en referencia al estado del padre.
Mientras la causa judicial avanza a la espera de más pericias, incluidos los datos de las computadoras de los vehículos, la vida de la familia transcurre entre las cuatro paredes de terapia intensiva. Allí, la esperanza y la desesperación se alternan en un "minuto a minuto" que, según la descripción de su propio abogado, tiene al padre sumido en una profunda angustia de la que aún no puede salir.
