El pogo y el mural más grande del mundo: el paraíso sureño que inmortalizó al Indio Solari

El pueblo quebró en llanto cuando se enteró de la muerte física del Indio. En medio del dolor, sabían que nadie podía matar a Solari en su alma, pero necesitaban expresarlo de alguna manera. Así lo hicieron.

27 de julio, 2026 | 13.31

Me fui corriendo a ver qué escribe en mi pared la tribu de mi calle y encontré un mural majestuoso en memoria al Indio Solari. Imposible no mezclar lunfardo ricotero para explicar la obra artística que este domingo se inauguró en la localidad bonaerense de Llavallol, al sur del Conurbano. Ese evento que sirvió de excusa dominguera para encontrarse, comer, beber y bailar rocanroles, esos que retumban en cada rincón patrio desde hace décadas.

Llavallol es considerada popularmente como la segunda ciudad del mundo con más letras "L" en su nombre, quedando detrás del famoso pueblo de Llanfairpwllgwyngyll en el noreste de Gales. Leído de esta froma podría ser una comparación narrada en cualquier tema de PR.

Más precisamente, en avenida Antártida y Pareta yacían sin vida los paredones de lo que supo ser la primera cervecería de Argentina, la fábrica Bieckert. Fruto de la desindustrialización, la empresa cerró hace mucho tiempo y las paredes que separaban a la vereda solo sabían recibir pintadas partidarias prometiendo un futuro mejor.

De frente se encuentra el colegio Euskal Echea, una de las instituciones educativas más grandes del sur bonaerense si de geografía se habla, reservada para clases pudientes. En ese contrapunto social, un grupo de vecinos y militantes del barrio decidió pintar un mural de 80 metros de largo que ahora inmortaliza la obra del líder de Patricio Rey y sus redondidtos de Ricto y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

Para el míster

El pueblo quebró en llanto cuando se enteró de la muerte física del Indio. En medio del dolor, Javier y un grupo de amigos sabían que nada ni nadie podía matar a Solari en su alma, pero necesitaban expresarlo de alguna manera.

"La idea era inmortalizar su figura y reforzar la identidad del barrio. Llavallol siempre estuvo presente en su historia", explicó. En un principio pensaban intervenir una sola pared, pero el entusiasmo fue creciendo a medida que avanzaban los trabajos. Así, el proyecto se expandió hasta convertirse en un mural de 80 metros de extensión. Oktubre, Porco Rex, La mosca y la sopa, y todo lo que se puede imaginar como emblema redondo están allí.

Para concretar la obra se realizaron rifas y también recibieron donaciones, además de la colaboración de los vecinos que permitieron reunir los materiales necesarios y poner en condiciones la superficie antes de comenzar a pintar. Los muralistas Pilin Andrada, Toni Kudrez, Sofía Rolón y Marcelo Fernández fueron los encargados de llevar adelante la hazaña, pero nunca faltaron las manos de incesante auxilio.

El acompañamiento del barrio fue permanente durante toda la realización del mural. Los vecinos acercaban comida casera, como sándwiches de milanesa para los pintores. Mientras los artistas trabajaban, muchos automovilistas hacían sonar la bocina en señal de apoyo, ciclistas se detenían para sacar fotografías y numerosas personas se acercaban a preguntar quiénes eran los responsables de la obra. Incluso un profesor de música manifestó su intención de llevar a sus alumnos para que interpretaran canciones de Los Redondos como parte del homenaje.

La alegría por la que su mundo gira

El domingo de sol fue la cita de inauguración organizada por los vecinos y la agrupación política Patria Grande, con una choripaneada gratuita y barra popular, además de la presentación de las bandas Matreros y Rock del país. En principio, se preveía cortar un carril de la avenida para montar el escenario y ofrecer un espacio a los vecinos que se acercaron. Bueno, la mayoría era autóctona pero hasta llegaron desde Ituzaingó, admirados por el preanuncio que se habían encontrado en redes sociales.

Pero los ricoteros son (somos) irremediables. Con el primer pogo de Ya nadie va a escuchar tu remera, la fiesta se comió toda la avenida, interrumpiendo el tránsito por dos cuadras. Los colectiveros sabrán entenderlo. No siempre se revela semejante obra de arte.

Trapos colgados no faltaron, ni alusiones a la soberanía de las Islas Malvinas por parte de los cultores del rocanrol del país. Entre las latas y las mateadas, el humo y los parlantes, esa pequeña porción del sur del tan prejuzgado conurbano bonaerense se dio el gusto de celebrar la alegría de no olvidar a quien la hizo tan feliz.

La frase "la memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados" pertenece al escritor alemán Jean Paul, pero fue popularizada por el Indio durante un recital en Gualeguaychú, en 2014. Desde ahora, ese tramo de Lomas de Zamora será un verdadero paraíso.