Qué es la onicofagia: el habito más común y poco saludable

Se estima que en el mundo entre un 20% y 30% la práctica y desconoce cuáles son las implicaciones que puede tener en la salud. En algunos casos requiere de acompañamiento profesional.

13 de enero, 2026 | 15.59

En el mundo hay muchas personas que se muerden las uñas a diarioSe trata de una escena cotidiana que puede pasar inadvertida, ya que sucede en distintos momentos del día y quien la realiza no suele darle la importancia que requiere. Esta práctica conocida como onicofagia es mucho más que una actividad nerviosa: es una conducta repetitiva que afecta a niños, adolescentes y adultos que puede aparecer a temprana edad y acompañar a las personas durante muchos años.

Aunque existen pocos datos científicos sobre el porcentaje de personas que se muerden las uñas, hay un estudio publicado en la revista Journal of Dermatological Treatment en 2017, titulado como Onicofagia: un enigma inquietante para los médicos, que estima que entre el 20 % y el 30 % de la población se las muerde de forma crónica, y de manera ocasional la cifra asciende hasta el 44 %.

Este comportamiento poco común prevalece en la infancia y la juventud, el 37% de las personas tienen entre tres y 21 años, y el 21,5% son adultos jóvenes entre 18 y 35. La onicofagia puede tener consecuencias físicas, emocionales y sociales, desde lesiones en las uñas y la piel hasta infecciones, desgaste dental o sentimientos de vergüenza.

Qué es la onicofagia

Se denomina como onicofagia al hábito recurrente de morderse las uñas y la piel que los rodea. Puede presentar distintos grados de intensidad, como mordidas ocasionales e incluso coneductas compulsivas difíciles de controlar. Pese a que no se considera una enfermedad, si está definida como una conducta repetitiva centrada en el cuerpo y como se trata de un comportamiento automático, la persona la realiza muchas veces sin plena conciencia.

Puede surgir como respuesta al estrés, la ansiedad o el aburrimiento, dañando dedos, uñas y dientes, e incluso provocando infecciones. Para superarla, se recomienda identificar los desencadenantes, sustituir el hábito con actividades (como masticar chicle), cuidar las uñas y, si es necesario, buscar ayuda psicológica profesional, ya que puede estar vinculada a trastornos de ansiedad o TOC.

Cuáles son las consecuencias de la onicofagia

El hábito de morderse las uñas puede generar daños progresivos en las uñas y la piel circundante, que va mucho más allá de una cuestión estética. La onicofagia reiterada puede provocar microlesiones, cortes e inflamación que pueden alterar el crecimiento normal de la uña y debilitan la barrera natural de protección de la piel.

Además, si se extiende en el tiempo puede derivar en uñas quebradizas, deformadas y dolorosas, como así también en un mayor riesgo de infecciones locales. Los expertos sostienen que unos de los problemas vinculados a moderse las uñas es que pueden ingresar al organismo y provocar infecciones bucales o dolencias gastrointestinales.

A su vez, los problemas afectan a la salud dental. El contacto constante entre uñas y dientes favorece el desgaste del esmalte, pequeñas fracturas, dolor mandibular e irritación de las encías. Por otra parte, el daño visible en las manos genera incomodidad, vergüenza o conductas de ocultamiento.

Cómo dejar de morderse las uñas

En primera instancia se debe identificar en qué momento aparece esa necesidad de morderse las uñas, puede ser estrés, ansiedad, aburrimiento, concentración intensa, ya que tener conciencia de la situación será el primer paso para cambiar el hábito.

Hay varias estrategias que ayudan a reducir la onicofagia, como tener las uña cortas y cuidadas. También protegerlas cuando estén lesionadas y reemplazar la acción de morder por otra que haga menos daño. Pero en alguno casos habrá que recurrir a ayuda profesional cuando el hábito está muy arraigado en las personas.