China completó con éxito una prueba pionera que podría marcar un antes y un después en la aviación mundial. El 4 de abril, en la ciudad de Zhuzhou, provincia de Hunan, un avión de carga no tripulado impulsado por un motor de hidrógeno voló durante 16 minutos, alcanzando una altura de 300 metros y recorriendo 36 kilómetros a unos 220 kilómetros por hora.
El avión, que pesó 7,5 toneladas, aterrizó sin inconvenientes tras este corto pero significativo vuelo. El principal objetivo fue demostrar la estabilidad y potencia del motor durante todo el trayecto, algo que lograron con éxito.
Lo que distingue a este desarrollo chino es la manera en que aprovechan el hidrógeno. A diferencia de empresas occidentales como Airbus, que convierten el hidrógeno en electricidad para alimentar motores eléctricos, China optó por quemar el hidrógeno directamente en el motor, imitando el proceso tradicional de combustión del queroseno. Esta técnica permite generar más potencia, un punto clave para aviones grandes y vuelos de larga distancia.
Pero no todo es sencillo: almacenar hidrógeno líquido requiere mantener temperaturas extremadamente bajas, cerca de -253 grados, lo que plantea grandes desafíos técnicos para vuelos prolongados. Además, aún no está claro cuánto costará operar estos motores ni cuándo podrán ser una opción viable para vuelos comerciales con pasajeros.
En un contexto global marcado por tensiones y problemas con el petróleo, China ve esta innovación como un paso estratégico para reducir su dependencia de combustibles importados y fortalecer su autonomía tecnológica en la aviación.
Por ahora, el uso más probable de esta tecnología se orienta al transporte de carga, vuelos regionales y trayectos entre islas, donde la infraestructura para repostar hidrógeno es más factible de implementar. A pesar de que falta tiempo para que los pasajeros puedan volar en aviones con motores de hidrógeno, la prueba del AEP100 deja en claro que China apunta a liderar esta nueva carrera tecnológica que podría cambiar para siempre cómo vuelan los aviones.
Brasil presentó su primer avión supersónico de combate fabricado localmente
Brasil vivió un momento histórico al presentar la primera aeronave supersónica fabricada en el país, el F-39E Gripen. La ceremonia se llevó a cabo en São Paulo y contó con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el ministro de Defensa José Múcio, quienes destacaron el avance sin precedentes en la industria aeroespacial latinoamericana.
Este avión, desarrollado por la empresa sueca Saab y ensamblado localmente en colaboración con Embraer, representa un importante progreso tecnológico para la Fuerza Aérea Brasileña. El contrato firmado en 2014 prevé la adquisición de 36 unidades, de las cuales 15 serán producidas íntegramente en Brasil.
