Cuando se toca la tarjeta en un posnet, el número que se transmite es siempre el mismo. Esa repetición es la que aprovechan los delincuentes: si logran capturar esa señal con un dispositivo skimmer —oculto en un cajero, en un terminal adulterado o incluso en el bolsillo de alguien en el subte—, obtienen datos que pueden reutilizar indefinidamente para clonar la tarjeta o hacer compras online.
Por qué el celular es diferente
Cuando se paga con el celular, el sistema genera un código de un solo uso en cada transacción. Como este código solo sirve para esa operación específica, interceptarlo no permite reutilizarlo, lo que elimina el riesgo de clonación. Los teléfonos inteligentes también integran chips diseñados para generar y proteger estos tokens de manera aislada: componentes que funcionan como cajas fuertes digitales que ni siquiera las aplicaciones maliciosas pueden vulnerar.
Este proceso se llama tokenización. En lugar de enviar el número real de la tarjeta al comercio, el celular genera un código único que expira al instante. Por eso, los especialistas recomiendan sin dudar: "Siempre pagar con el teléfono".
La biometría como barrera extra
La segunda ventaja del celular es la autenticación. Para que el pago se procese, primero hay que desbloquear el dispositivo con huella dactilar, reconocimiento facial o PIN. Este proceso combina elementos únicos —el dispositivo, el conocimiento de una clave y una característica física— lo que impide el uso no autorizado. En caso de robo o pérdida, el celular puede ser bloqueado de forma remota e incluso permite eliminar toda la información a distancia. Una tarjeta robada, en cambio, puede usarse sin ningún obstáculo en pagos contactless por importes bajos sin necesidad de PIN.
Los riesgos del celular que hay que conocer
El pago desde el celular no es infalible. Los bancos aplican monitorización antifraude, verificación en dos pasos para compras online y seguros contra operaciones no autorizadas en las tarjetas. Y si el celular tiene el sistema operativo desactualizado o una app maliciosa instalada, la seguridad puede verse comprometida.
Las buenas prácticas para pagar con el celular son: mantener el sistema operativo actualizado, no registrar las tarjetas en redes WiFi públicas, tener activado el bloqueo de pantalla con biometría y revisar los movimientos de la cuenta regularmente desde la app del banco. La recomendación de los expertos es clara: usar el celular siempre que sea posible, y reservar la tarjeta física para los casos en que no haya alternativa.
