¿Cerrarla o apagarla? Qué recomiendan hacer con la notebook

Cerrar la laptop para ponerla en modo suspensión o apagarla cada vez que se deja de usar. ¿Qué recomiendan los expertos?

02 de febrero, 2026 | 16.22

Cerrar la tapa de la notebook al terminar de trabajar es un gesto automático para millones de usuarios. Bajás la pantalla, guardás el equipo y asumís que va a estar listo para seguir cuando lo vuelvas a abrir. Sin embargo, aunque el modo suspensión es práctico y seguro en el corto plazo, abusar de él puede traer problemas de rendimiento, batería y estabilidad del sistema.

La clave está en entender que cerrar la laptop no es lo mismo que apagarla. En la mayoría de los casos, tanto en notebooks con Windows como en MacBook, el equipo entra en modo suspensión: mantiene aplicaciones y archivos en la memoria RAM, consume poca energía y permite retomar el trabajo casi al instante. Es cómodo, sí, pero no está pensado para ser la única forma de “descansar” el equipo durante días o semanas.

Qué pasa realmente cuando cerrás la notebook

Cuando la laptop entra en suspensión, el sistema operativo pausa la mayoría de los procesos, pero no los cierra por completo. La memoria no se limpia y algunos servicios siguen activos en segundo plano. Por eso, aunque el consumo sea mínimo, la batería sigue drenándose y el sistema continúa “vivo”.

En macOS, esta configuración se puede revisar desde las opciones de Batería y Pantalla. En Windows, está dentro de los ajustes de energía. En ambos casos, el objetivo es el mismo: rapidez y comodidad para pausas cortas.

Ventajas y límites del modo suspensión

Para el uso diario, la suspensión es totalmente válida. Es ideal para reuniones, traslados cortos o cuando sabés que vas a volver a usar la notebook en poco tiempo. Los equipos modernos están optimizados para manejar este estado sin dañar el hardware.

El problema aparece cuando nunca se apaga ni se reinicia el equipo. Con el correr de los días, se acumulan procesos en segundo plano, pequeños errores de software y tareas pendientes. Esto puede provocar lentitud general, aplicaciones que se cuelgan, mayor consumo de batería, fallas al actualizar el sistema e incluso sobrecalentamiento dentro de una mochila.

Por qué conviene apagar o reiniciar de vez en cuando

Reiniciar o apagar la notebook libera la memoria, cierra procesos innecesarios y permite que el sistema arranque desde cero. También es clave para completar actualizaciones de seguridad y mejorar la estabilidad general. Como regla práctica, reiniciar una vez por semana suele ser suficiente.

Cerrarla sin apagar puede traer problemas de rendimiento, batería y estabilidad del sistema.

Estas son algunas buenas prácticas para el día a día de tu notebook:

  • Usá suspensión solo para pausas cortas

  • Reiniciá la notebook cada pocos días

  • Apagala si no la vas a usar por varios días o antes de viajar

  • Ante fallas raras, reiniciá antes de buscar soluciones complejas

En síntesis, el modo suspensión es útil, pero no reemplaza al apagado. Pensarlo como dejar el auto encendido en una parada rápida ayuda a entender por qué no conviene abusar si querés cuidar el rendimiento y la vida útil de tu notebook.