La verdad de cortar cebolla: por qué lloramos y qué tiene que ver el cuchillo

Un estudio reveló porqué lloramos cuando cortamos cebolla y qué tiene que ver el uso del cuchillo.

25 de marzo, 2026 | 19.56

Un estudio reveló por qué lloramos cuando cortamos cebolla y la respuesta es el cuchillo. La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Cornell y publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó en detalle qué ocurre cuando este alimento se corta y por qué genera esa reacción tan común.

La cebolla tiene un mecanismo de defensa natural. En su interior, contiene compuestos azufrados que están separados en distintas partes de sus células. Cuando se la corta, esas estructuras se rompen y las sustancias se combinan, formando un gas irritante conocido como sin-propanotial-S-óxido. Este compuesto es el responsable de que los ojos reaccionen produciendo lágrimas para protegerse.

El filo del cuchillo afecta a la hora de cortar cebolla.

En este sentido, los investigadores detectaron que el proceso no es uniforme y que depende, en gran medida, de la herramienta utilizada. Al cortar una cebolla, no solo se liberan gases, sino también microgotas que se dispersan en el aire y llegan rápidamente a los ojos, en una especie de “explosión microscópica”. En este punto aparece el rol del cuchillo.

Cuando no tiene buen filo, en lugar de cortar de manera limpia, comprime la cebolla. Esa presión se acumula hasta que la estructura cede de golpe, lo que provoca una liberación más intensa de partículas irritantes. Estas microgotas pueden desplazarse a gran velocidad, lo que explica por qué el lagrimeo es casi inmediato.

En cambio, un cuchillo bien afilado reduce notablemente ese efecto. Al atravesar la cebolla con mayor precisión, genera menos presión interna y, por lo tanto, libera menos partículas al ambiente. El estudio incluso advierte que ciertas hojas sin filo pueden multiplicar varias veces la cantidad de gotas expulsadas en comparación con un cuchillo en buen estado. Asimismo, los cortes rápidos y bruscos favorecen la dispersión, mientras que los movimientos más controlados la limitan.

Cómo hacer para no llorar al cortar cebolla

La principal recomendación para no llorar al cortar cebolla es usar un cuchillo bien afilado. Aunque pueda parecer un detalle menor, es el factor que más influye en la cantidad de partículas irritantes que se liberan.

También conviene prestar atención a la técnica. Cortar de manera lenta y precisa ayuda a evitar la liberación violenta de microgotas. Además, existen algunos trucos que pueden ayudar, como enfriar la cebolla antes de cortarla o hacerlo en un espacio ventilado para dispersar los compuestos en el aire.