No siempre fue Buenos Aires: por 400 años, la ciudad tuvo otro nombre y ya nadie lo recuerda

Durante casi cuatro siglos, la capital argentina no se llamó simplemente Buenos Aires. La ciudad tuvo una denominación mucho más extensa y religiosa que quedó relegada a los documentos históricos y hoy casi nadie recuerda.

24 de febrero, 2026 | 17.10

Cuando se habla del origen de Buenos Aires, la mayoría piensa en la fundación de 1580 y en el nombre que terminó imponiéndose. Sin embargo, durante casi cuatro siglos la ciudad tuvo una denominación mucho más extensa y formal que hoy casi nadie menciona.

Antes de convertirse simplemente en “Buenos Aires”, la capital argentina fue oficialmente llamada Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Ese nombre completo acompañó a la ciudad desde la segunda fundación realizada por Juan de Garay hasta bien entrado el período colonial.

La historia comienza incluso antes. En 1536, Pedro de Mendoza estableció el primer asentamiento con el nombre de Nuestra Señora del Buen Ayre. Sin embargo, esa primera fundación fracasó y fue abandonada pocos años después.

Recién en 1580, Juan de Garay llevó adelante la segunda fundación. Allí decidió bautizar formalmente al núcleo urbano como Ciudad de la Santísima Trinidad, mientras que el puerto mantuvo la advocación mariana que había inspirado el nombre original: Santa María del Buen Ayre.

Con el paso del tiempo, la referencia al puerto, clave para el comercio y la vida económica, terminó imponiéndose en el uso cotidiano. Así, “Buenos Aires” fue desplazando lentamente al nombre religioso más extenso.

¿Por qué se dejó de usar el nombre original?

Durante la etapa colonial, la denominación completa figuraba en documentos oficiales, actas y registros administrativos. Sin embargo, en la práctica, los habitantes comenzaron a simplificarla.

La importancia estratégica del puerto, que conectaba al Río de la Plata con el comercio atlántico, hizo que la referencia marítima ganara protagonismo. Con el correr de los siglos, el nombre religioso quedó relegado a los papeles formales.

No siempre fue Buenos Aires: por 400 años, la ciudad tuvo otro nombre y ya nadie lo recuerda.

Tras la independencia y los cambios institucionales del siglo XIX, la simplificación fue definitiva. Buenos Aires quedó instalada como la forma habitual y oficial, mientras que “Ciudad de la Santísima Trinidad” pasó a convertirse en un dato histórico.