Gracias a las observaciones del telescopio espacial James Webb en una zona del cielo que cubre casi tres veces la superficie de la Luna llena, los científicos han creado el mapa cósmico más detallado hasta la fecha de la misteriosa sustancia llamada materia oscura, que representa la mayor parte de las cosas que pueblan el universo.
La materia ordinaria constituye las estrellas, los planetas, las personas y todo lo demás que podemos ver. Pero sólo representa alrededor del 15% de toda la materia del cosmos. El resto es materia oscura, que no emite ni refleja luz, lo que la hace invisible al ojo humano y a los telescopios.
Los científicos deducen su existencia basándose en los efectos gravitatorios que ejerce a gran escala, como la rapidez con que giran las galaxias, cómo se mantienen unidos los cúmulos de galaxias y cómo se curva la luz procedente de objetos lejanos al atravesar estructuras cósmicas masivas.
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El nuevo mapa de la distribución de la materia oscura se basó en este fenómeno de curvatura de la luz -que provoca sutiles distorsiones en la forma de unas 250.000 galaxias lejanas observadas por Webb- gracias a los efectos gravitatorios de la materia a lo largo de la línea de visión.
Un mapa anterior de la materia oscura se basaba en las observaciones del telescopio espacial Hubble.
El nuevo mapa, basado en las mayores capacidades de Webb, ofrece el doble de resolución que el anterior, abarca más partes del cosmos y se remonta más atrás en el tiempo, hasta hace unos 8.000 a 10.000 millones de años, un período clave para la formación de las galaxias.
"Esto nos permite resolver estructuras de materia oscura más finas, detectar concentraciones de masa que antes no se veían y ampliar la cartografía de la materia oscura a épocas anteriores del universo", dijo la cosmóloga observacional Diana Scognamiglio, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en California, autora principal de la investigación publicada el lunes en la revista Nature Astronomy.
El mapa revela con una claridad sin precedentes nuevos detalles de la macroestructura del universo denominada red cósmica: cúmulos de galaxias, inmensos filamentos construidos con materia oscura a lo largo de los cuales se distribuyen las galaxias y el gas, así como regiones con menor densidad de masa.
Webb, un telescopio infrarrojo que posee unas seis veces la potencia de captación de luz del Hubble, fue lanzado en 2021 y entró en funcionamiento en 2022.
"El telescopio espacial James Webb es como ponerse un nuevo par de gafas para el universo", dijo Scognamiglio.
"Ve galaxias más débiles y distantes con detalles mucho más nítidos que nunca. Esto nos proporciona una red mucho más densa de galaxias de fondo con las que trabajar, que es exactamente lo que queremos para este tipo de estudio. Más galaxias e imágenes más nítidas se traducen directamente en un mapa más nítido de la materia oscura", destacó.
(Reportaje de Will Dunham; Editado en español por Juana Casas)
