Soledad Pastorutti, una de las voces más importantes del folklore, mostró fotos de su casa paradisíaca en Arequito, en la provincia de Santa Fe, y deslumbró a todos sus seguidores. La casa que convirtió en un espacio de paz y tranquilidad, y el motivo por el cual se estableció en su tierra natal.
La casa de "La Sole" está emplazada en un amplio terreno campestre, en el que la naturaleza es la protagonista absoluta. Lo curioso es que por la dimensión del espacio, Soledad construyó un barrio familiar en el que también viven sus padres y su hermana Natalia, también cantante. Los Pastorutti viven rodeados de vegetación y animales: caballos, perros, gansos, cabras y hasta una tortuga son algunas de las mascotas que acompañan a "La Sole" en sus días en Arequito.
El hogar "La Sole" tiene una enorme pileta -espacio de reuniones familiares- junto a un quincho donde se organizan asados y comidas familiares. Además, otro de los rincones que se dejaron ver en las fotos que ha mostrado la folklorista es el dedicado a su huerta. Allì, la artista colecta diariamente los vegetales frescos que utiliza para preparar sus platos.
Cómo es el interior de la casa de La Sole
En el interior de su casa la luz natural es protagonista absoluta, con interiores que reciben el sol y acentúan los colores cálidos como maderas y tonos tierra. Un detalle no menor es que en todas las fotos públicas de la casa de Soledad Pastorutti no se ven dispositivos electrónicos, lo que invita a pensar que su casa está pensada para el descanso y no para la estimulación tecnológica.
La cantante ha compartido algunas fotos de su dormitorio, donde se destaca una atmósfera rústica y cálida, con detalles como cama con cabecera de madera tallada, mesas de luz tradicionales, lámparas clásicas y mantas tejidas en tonos cálidos, evocando una estética rural y familiar.
El motivo que llevó a La Sole a no mudarse de Arequito
En cuanto al motivo para no irse de su tierra natal. "La Sole" contó en varias entrevistas que vivió un tiempo en Buenos Aires pero que siempre regresaba a Arequito los fines de semana. "Viví casi dos años en Buenos Aires en la semana y los fines de semana volvía al pueblo. Como los estudiantes", explicó.
