La lengua de suegra sigue siendo una de las favoritas para interiores, pero una nueva planta está empezando a destacarse entre los amantes de la decoración: el Philodendron selloum, también conocido como filodendro arbóreo. Esta especie se caracteriza por sus hojas grandes, brillantes y profundamente recortadas que aportan un verde intenso y un toque selvático a cualquier ambiente.
A diferencia de otras plantas de interior con formas más rígidas, el selloum ofrece un estilo más natural y expansivo. Gracias a sus hojas amplias que generan volumen y movimiento, se adapta perfectamente a las tendencias modernas de decoración que buscan frescura y dinamismo en los espacios.
Además de su gran atractivo visual, el Philodendron selloum es fácil de cuidar. Para que se desarrolle bien, es fundamental ubicarlo cerca de una ventana donde reciba buena luz natural, pero siempre filtrada o indirecta, ya que el sol directo puede quemar sus hojas. También es importante elegir un lugar amplio, como un living o un rincón despejado, para que sus hojas puedan crecer sin obstáculos y evitar que se dañen en zonas de paso estrechas.
Otro punto clave para su salud es mantenerlo alejado de corrientes de aire frío o cambios bruscos de temperatura, lo que favorece un crecimiento constante y hojas brillantes durante todo el año.
El trasplante es fundamental para conservar su vigor. Se recomienda cambiarlo de maceta cada uno o dos años, especialmente cuando las raíces sobresalen por los agujeros de drenaje o el crecimiento se ralentiza. La nueva maceta debe ser solo un poco más grande que la anterior para evitar exceso de humedad que pueda perjudicar las raíces. Un sustrato suelto y bien drenado, con perlita o corteza, es ideal para esta planta.
El mejor momento para trasplantar es en primavera o verano, cuando la planta está en pleno crecimiento. Tras el cambio, es normal que la planta tarde algunos días en adaptarse, por lo que conviene no fertilizar de inmediato y mantener un riego moderado para facilitar su recuperación.
Si querés potenciar su crecimiento y que luzca más frondosa, hay algunos trucos simples que ayudan. Limpiar sus hojas con un paño húmedo facilita la absorción de luz y mejora la fotosíntesis. Además, fertilizarla cada dos o tres semanas en primavera y verano con un abono especial para plantas de interior aporta los nutrientes necesarios para un desarrollo constante.
También conviene girar la maceta periódicamente para que crezca de manera pareja y no se incline hacia la fuente de luz. Con estos cuidados sencillos, el Philodendron selloum no solo crece más rápido, sino que se vuelve más compacto, verde y vistoso, convirtiéndose en un verdadero protagonista de la decoración del hogar.
No es recomendables si tenés mascotas
Antes de sumar un Philodendron selloum al hogar, es importante saber que esta planta puede ser tóxica para mascotas como perros y gatos si la ingieren. Sus hojas contienen compuestos que pueden causar irritación en la boca, salivación excesiva, vómitos y malestar digestivo. Esto no significa que haya que evitarla, sino que hay que ubicarla estratégicamente para minimizar riesgos y disfrutarla sin problemas.
Para tenerla de manera segura, se recomienda colocar la planta en lugares altos o inaccesibles para los animales, y supervisar que no mordisqueen sus hojas.
