ALIA, 28 nov (Reuters) -Los antiguos frescos romanos de Pompeya, destrozados y enterrados durante siglos, podrían tener una segunda vida gracias a un sistema robótico diseñado para ayudar a los arqueólogos en una de sus tareas más difíciles: reensamblar los objetos fragmentados.
La tecnología, desarrollada en el marco de un proyecto financiado por la UE llamado RePAIR, combina el reconocimiento avanzado de imágenes, la resolución de rompecabezas mediante inteligencia artificial (IA) y manos robóticas ultraprecisas para acelerar el trabajo de restauración, tradicionalmente lento y a menudo frustrante.
Lanzado en 2021 y coordinado por la Universidad Ca' Foscari de Venecia, el proyecto robótico, presentado el jueves en Pompeya, reunió a equipos de investigación internacionales que han utilizado el yacimiento arqueológico como campo de pruebas.
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El proyecto experimental "partió en realidad de una necesidad muy concreta de recomponer fragmentos de frescos destruidos durante la Segunda Guerra Mundial", dijo el director del sitio, Gabriel Zuchtriegel.
Los investigadores creen que la tecnología podría transformar las prácticas de restauración en todo el mundo.
El robot usa brazos gemelos equipados con manos flexibles de dos tamaños y sensores de visión para identificar, agarrar y ensamblar fragmentos sin dañar sus delicadas superficies.
La una vez próspera ciudad de Pompeya, cerca de Nápoles, y sus alrededores quedaron sumergidos por las cenizas volcánicas tras la explosión del Vesubio en el año 79 d.C.
Los investigadores se centraron en los frescos conservados en estado fragmentario en los almacenes de Pompeya: dos grandes pinturas del techo, que resultaron dañadas durante la erupción inicial, y más tarde se hicieron añicos por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, y los frescos de la llamada "Casa de los Gladiadores", que se derrumbó en 2010.
Durante la fase inicial de pruebas se crearon réplicas para no poner en riesgo las piezas originales.
Mientras los equipos de robótica trabajaban en el diseño y construcción del sistema, expertos en IA y aprendizaje automático desarrollaron algoritmos para reconstruir los frescos, haciendo coincidir colores y patrones que pueden no ser visibles para el ojo humano.
Expertos afirman que la tarea es similar a resolver un rompecabezas gigante, con dificultades añadidas como la falta de piezas y la ausencia de una imagen de referencia del resultado final.
"Es como si compraras cuatro o cinco cajas de rompecabezas. Lo mezclas todo, luego tiras las cajas e intentas resolver cuatro o cinco rompecabezas a la vez", dijo Marcello Pelillo, profesor de la Universidad de Venecia que coordinó el proyecto.
(Editado en español por Aldo Nicolai)
