La estatuilla del Óscar que pertenecía a Pavel Talankin, el director ruso que ganó este año el premio al mejor documental por "Mr. Nobody contra Putin", ha desaparecido después de que se viera obligado a facturarla como equipaje de bodega en un vuelo de Nueva York a Alemania, según ha declarado su codirector.
Talankin tenía previsto volar desde el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy a Fráncfort con la aerolínea alemana Lufthansa. Sin embargo, los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) le indicaron que la estatuilla, de 3,8 kilos, suponía una posible amenaza para la seguridad, según declaró el jueves su codirector, David Borenstein.
"En el aeropuerto, un agente de la TSA lo paró y le dijo que el óscar podría utilizarse como arma", explicó Borenstein en Instagram.
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"Pavel no tenía maleta para facturarlo, así que la TSA metió el óscar en una caja y lo envió a la bodega del avión", dijo, publicando una serie de fotos, incluida la de la caja.
"Nunca llegó a Fráncfort."
En respuesta a la publicación de Borenstein en Instagram, Lufthansa afirmó que se estaba tomando el asunto muy en serio.
"Lamentamos profundamente esta situación", declaró posteriormente un portavoz de la compañía en respuesta a una solicitud de comentarios de Reuters.
"Nuestro equipo está gestionando este asunto con el máximo cuidado y urgencia, y estamos llevando a cabo una búsqueda interna exhaustiva para garantizar que el óscar se encuentre y se entregue lo antes posible."
En declaraciones a la revista digital Deadline.com tras llegar a Alemania el jueves, Talankin afirmó que era "absolutamente incomprensible que consideraran un óscar como un arma".
En vuelos anteriores con diversas aerolíneas, había viajado con él "en la cabina y nunca hubo ningún tipo de problema", declaró al medio.
El documental de Talankin y Borenstein utilizó dos años de material que Talankin grabó en una escuela en la que trabajaba en la región rusa de Cheliábinsk, para mostrar cómo los estudiantes estaban expuestos a mensajes a favor de la guerra.
Talankin, de 35 años, que huyó de Rusia en 2024, ha defendido la película, que describe como un testimonio para la posteridad que muestra cómo "toda una generación se volvió airada y agresiva".
Con información de Reuters
