Las uñas perladas de abuela son la nueva tendencia en manicuría para este otoño-invierno 2026 y una de las más virales actualmente en las redes sociales. Como su nombre lo indica, son uñas que imitan el acabado y la textura de las perlas y que recuerdan a nuestras abuelas, ya que muchas las usaban décadas atrás.
Seguramente conozcas la manicura perlada, hoy en día conocida como glazed nails, una tendencia vintage que volvió a ser impuesta por Hailey Bieber en 2024. Son unas uñas sofisticadas, elegantes y minimalistas, que llevan una especie de polvo encima del esmalte que genera ese efecto perla, explican desde Vogue Adria.
Uñas perladas de abuela: cómo y cuándo surgieron
El origen de estas uñas se remonta a la década de 1960, cuando los esmaltes perlados vivieron uno de sus momentos de mayor popularidad. Esos acabados frost, nacarados y brillantes se asociaban con una estética futurista y elegante. Más tarde, revivieron en los 90 con íconos de la moda como Gwyneth Paltrow y Sarah Jessica Parker, quienes las llevaban en algunas de las alfombras rojas.
Al día de hoy, otras celebridades como Dua Lipa, Sabrina Carpenter, Amaia Salamanca y Eiza González las están devolviendo al centro de la escena. Se usan tanto en formas almendradas como redondeadas, en uñas largas o cortas, y suelen complementarse con strass, líneas o pequeños puntos decorativos.
En Internet son conocidas como glazed donut nails, uñas irisadas o efecto gloss. Su atractivo viene de que transmiten una elegancia sutil y atemporal que las acompaña desde hace décadas.
Cómo pedir la manicura perlada
Conseguir este look en el salón es mucho más sencillo de lo que parece. Al momento de tu turno, pedí una base translúcida en tonos lechosos, rosa bebé o nude y un acabado perlado o nacarado que aporte reflejos suaves y luminosos. Intentá llevar siempre una foto de referencia.
Si buscás un resultado más moderno, también podés pedir que apliquen polvo perlado o cromado sobre una base semitransparente y que finalicen con un top coat ultra brillante. El objetivo no es lograr un efecto metálico intenso, sino una apariencia delicada, elegante y ligeramente irisada que recuerde al brillo natural de una perla.
Las formas almendradas y redondeadas suelen potenciar este acabado, aunque funciona igual de bien en uñas cortas. Para las que prefieren un estilo minimalista, llevarlas lisas es la mejor opción.
