Las pepas de membrillo son un clásico de la merienda argentina, y qué mejor que si se combinan con unos mates y la lluvia de fondo. Si afuera está precipitando, no hace falta salir para conseguir estas galletas, sino que se pueden hacer de manera fácil y simple en casa. A continuación compartimos la receta junto al secreto para que queden perfectas.
Receta de pepas de membrillo
El secreto para que las pepas de membrillo queden perfectas es incorporar bien el azúcar con la manteca en la preparación. Cuanto más se bata, mejor va a quedar la costra de azúcar una vez horneadas las galletas. A continuación compartimos la receta, con los ingredientes necesarios y el paso a paso detallado de forma clara:
Ingredientes
- 200 g de manteca (a temperatura ambiente).
- 150 g de azúcar.
- 2 yemas.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- Ralladura de 1 limón.
- 300 g de harina 0000.
- 1 cucharadita de polvo de hornear.
- 300 g de dulce de membrillo.
- 2 cucharadas de agua o jugo de naranja (para ablandar el membrillo).
Preparación
- Batir la manteca con el azúcar hasta lograr una crema suave.
- Agregar las yemas, la vainilla y la ralladura de limón, y mezclar bien.
- Incorporar la harina y el polvo de hornear tamizados. Unir sin amasar demasiado, hasta formar una masa blanda.
- Llevar la masa a la heladera por 30 minutos para que tome consistencia.
- Formar bolitas del tamaño de una nuez y colocarlas en una placa enmantecada o con papel manteca.
- Hacer un huequito en el centro de cada una con el dedo o el mango de una cuchara.
- Derretir el dulce de membrillo con un poco de agua o jugo y colocar en una manga o cucharita.
- Rellenar cada hueco con el membrillo.
- Hornear en horno precalentado a 180°C durante 12-15 minutos, hasta que estén apenas doradas en la base.
Para lograr unas buenas pepas de membrillo, es fundamental prestar atención al punto de cocción. Las pepas no deben hornearse en exceso, ya que unos minutos de más pueden hacer que la masa se seque y pierda esa suavidad característica. Lo ideal es retirarlas cuando la base esté apenas dorada y la superficie se mantenga clara, sin tomar color. Y si bien al sacarlas del horno pueden parecer levemente blandas, es importante tener en cuenta que terminan de afirmarse mientras se enfrían.
