Pasar mucho tiempo en la ducha pude tener consecuencias nocivas para la piel. Según dermatólogos expertos, la gran mayoría de las personas comete este error sin saberlo, perjudicando su barrera cutánea. Por esta razón, advierten que hay un tiempo máximo del que nadie debería pasarse a la hora de bañarse.
Si pasás más tiempo del debido en la ducha, la piel puede perder parte de sus aceites naturales, que son fundamentales para mantenerla protegida e hidratada. Esto ocurre especialmente cuando las duchas son largas y el agua está demasiado caliente.
Cuánto tiempo debería durar una ducha, según dermatólgos
Según la Academia Estadounidense de Dermatología, permanecer más de 10 minutos bajo el agua puede afectar la barrera cutánea. Por eso, la mayoría de los especialistas recomienda limitar las duchas a entre cinco y diez minutos, explican dermatólogos en diálogo con Real Simple.
Aunque muchas personas asocian una ducha prolongada con hidratación, el efecto puede ser justamente el contrario. Cuando los aceites naturales desaparecen, la humedad se evapora con mayor facilidad y la piel puede sentirse tirante, seca o irritada. La temperatura del agua también juega un papel importante. Los dermatólogos aconsejan usar agua tibia en lugar de caliente para evitar un mayor desgaste de la barrera protectora de la piel.
Además de controlar el tiempo, los expertos recomiendan prestar atención a ciertos hábitos cotidianos. Uno de ellos es lavar primero el cabello, luego el cuerpo y dejar la cara para el final. Esta secuencia ayuda a eliminar correctamente los restos de acondicionador y otros productos capilares. De lo contrario, pueden acumularse cerca de la línea del cabello y favorecer la aparición de granitos.
Al salir de la ducha, también es importante secar la piel con suaves toques de toalla en lugar de frotarla. Después, conviene aplicar una crema hidratante dentro de los primeros minutos para ayudar a retener la humedad. Sin embargo, los especialistas aclaran que no es necesario renunciar por completo a las duchas largas y relajantes.
"La humedad es excelente para la piel, y tener tiempo para uno mismo puede reducir el estrés", explica Mona Gohara, profesora clínica de Dermatología en la Facultad de Medicina de Yale. Según la experta, una alternativa es disfrutar del vapor sin permanecer todo el tiempo bajo el chorro de agua. "Meté primero un brazo, después una pierna, para obtener los beneficios sin castigar constantemente la piel", aconseja.
Para quienes no saben cuándo terminar la ducha, existe una señal fácil de reconocer. "Cuando los dedos empiezan a verse arrugados, probablemente tu piel ya tuvo suficiente", concluye la dermatóloga Shari Marchbein.
