Arte y literatura al precio de un kilo de pan: la historia del Centro Editor de América Latina que marcó a una generación

Acerca del  libro El dibujo es el poema, de Belén Coluccio y Juan Cruz Pedroni.

31 de julio, 2026 | 10.58

La relación entre poetas y pintores conformó un imaginario común durante el siglo XX: Grupos de pertenencia -y disidencia- en academias, revistas y bares fueron las plataformas en las que se alentó una retroalimentación entre géneros que nutrió el campo artístico e intelectual.

En este clima funcionó el Centro Editor de América Latina (CEAL). Con Boris Spivacow a la cabeza, fue la editorial argentina más prolífica de la segunda mitad del siglo XX. Entre 1966 y 1995 publicó 78 colecciones y casi 5000 títulos, con tiradas que en ocasiones llegaban el millón de ejemplares. Sus libros circularon con fluidez desde los puestos de diarios y ocuparon los espacios cotidianos de las clases medias, populares y militantes de la argentina. Como destaca el escritor y editor Francisco Garamona, los libros del Centro Editor de América Latina fueron claves en la formación de la sensibilidad lectora durante décadas.

Una propuesta editorial de largo alcance: Spivacow sostenía que un libro debía salir lo que un kilo de pan. Por eso sus libros en formato de bolsillo, con tapas blandas, tipografías pequeñas y papeles que se amarillearon pronto, lograron marcar una generación lectora. Por el precio de un kilo de pan cualquiera podía acceder a novedades y a grandes obras de todos los tiempos.

Dentro del CEAL se publicó la colección Capítulo, dedicada a la historia de la literatura argentina, en la que aparecieron los libros que conformarían la “Biblioteca Argentina Fundamental”. Libros que se destacaron por la elocuente combinación que se daba en las portadas entre los autores y las pinturas que ilustraban la publicación. Si por un kilo de pan se podría conformar una muy vasta “biblioteca pobre”, considerando las tapas, por el mismo precio los lectores accedían a formar una “pinacoteca pobre” con reproducciones de obras de artistas argentinos.

Sobre esta colección, que explicita el diálogo entre géneros, se desplegó la investigación de Belén Coluccio y Juan Cruz Pedroni, recientemente publicada en la editorial Fadel&Fadel con el título “El dibujo es el poema”.

Un libro que nace de una exposición

El puntapié fue la “Exhibición fundamental de arte argentino en los libros de la poesía y la ficción” inaugurada en mayo del año 2023. Muestra que se llevó a cabo en Local de Artes Recientes (LAR), un espacio independiente de La Paternal que, entre 2020 y 2023, alojó proyectos de artes visuales y escritura. La exposición reveló una singular relación entre la presencia de imágenes en los libros de poesía. El libro amplía la conexión que aquella muestra supo trazar.

La publicación está conformada por el relato de la experiencia expositiva en LAR, un estudio introductorio sobre el CEAL, la colección de la Biblioteca Argentina Fundamental y, resultado de la investigación, una compilación de poemas -de dicha colección- vinculados a las artes plásticas. Bien dice el subtítulo del libro, tan descriptivo como bello: Poemas sobre artes visuales en la biblioteca argentina fundamental.

La compilación de poemas nos vuelve a presentar los cruces de forma directa: Olga Orozco con Raúl Soldi, Alfonsina Storni con Ramón Gómez Cornet, Héctor Yánover con Ricardo Garabito o Raúl González Tuñón con Antonio Berni. Cada poema está acompañado por una reproducción de la tapa del libro en el que fue publicado y un texto preliminar que, en forma de ensayo,  presenta las gracias y rispideces que conllevan los cruces entre los autores que componen la Biblioteca Argentina Fundamental.