Autos Robados agotó Auditorio Sur: una fiesta de roncanrol barrial que agitó zona sur 

La banda quilmeña Autos Robados presentó su primer show en el Auditorio Sur de Temperley. Con entradas agotadas y un público que no dejó de bailar, el roncanrol barrial se sintió fuerte en la zona sur del Gran Buenos Aires.

21 de junio, 2026 | 13.50

Autos Robados desembarcó por primera vez en el Auditorio Sur de Temperley, con un recital que agotó localidades semanas antes. La noche del sábado 20 de junio fue una fiesta del rocanrol barrial que hizo bailar a un público que no dejó de agitar durante todo el show.

Desde temprano, las calles cercanas a la avenida Meeks se llenaron de seguidores de Autos e hicieron su propia fiesta en la plaza Espora a la espera del ingreso, lo que confirmó que la banda se convirtió en un fenómeno popular del conurbano. Cuando las luces se apagaron y sonó el primer acorde, el público explotó en un pogo que se extendió durante casi dos horas de show.

La banda repasó sus himnos más coreados, desde “Insisto” hasta “Los ángeles”, y generó momentos de euforia colectiva.  También hubo pasajes emotivos con “1993” y “Tus Ojos”, que fueron cantados a coro por miles de voces. El roncanrol crudo y directo de Autos Robados se sintió en cada rincón del Auditorio, con Federico Soto al frente, firme y visceral.

La comunidad de seguidores de la zona sur se hizo notar: banderas, camisetas y cánticos acompañaron cada tema y reforzó la identidad barrial del grupo. El recital fue una verdadera crónica popular con un público que no paró de agitar bajo el lema “oxidarse o resistir”.  La energía del conurbano se trasladó al escenario, donde Autos Robados reafirmó su esencia nacida en Quilmes en 2015.

Una noche de rocanrol con Autos Robados

La banda, integrada por Federico Soto (voz y guitarra), Manu Baldovino (batería) , Lucas “Palomo” Ramos (bajo) y  Nicolás "Nico" Ruiz (guitarra y coros) mantiene un sonido influenciado por Pappo, Ratones Paranoicos y los Rolling Stones, pero con impronta propia.  Durante esta presentación tocó Diego Reinhold, bajista de Guasones, quien estuvo como invitado y en reemplazo del bajista de la banda.

El Auditorio Sur, con capacidad para miles de personas, se convirtió en el epicentro de una fiesta que trascendió lo musical y se transformó en un ritual comunitario. Los seguidores del sur bonaerense demostraron que el roncanrol sigue vivo en cada esquina del Gran Buenos Aires. Con este debut en Temperley, Autos Robados consolidó su lugar como fenómeno barrial y cultural.