La Ciudad de Buenos Aires es tierra del Jacarandá, adoquines de la época colonial, y arquitectura decimonónica. La belleza brota por las calles y es esparcida por el viento que sopla de árboles que cuentan con su propia historia, muchos de ellos traídos de remotos lugares. Todo eso y más se puede encontrar en Buenos Aires en Flor, un libro de fotografía realizado por la fotógrafa Karina Azaretzky y el arquitecto paisajista Jorge Bayá Casal.
Son muchos los motivos que pueden llevar a la creación de un libro sobre fotografía de la Ciudad, pero, en el caso de Azaretzky y Bayá Casal "fue una mirada en común que se fue desarrollando de forma paralela en cada uno de nosotros". Los autores cuentan en diálogo con El Destape: "Luego nos conocimos mediante Instagram durante la pandemia, en el grupo @la_tribu_verde. Empezamos a hacer vivos juntos y en uno de ellos estábamos mostrando las fotos y contando las historias por detrás de cada imagen. Y ahí la gente nos empezó a decir: 'Tienen que hacer un libro juntos, con las fotos de Karina y los relatos de Jorge'. Ese fue el disparador".
En lo que respecta al contenido, como lectores nos vamos "a encontrar con la historia del paisaje urbano relatada de una forma muy amena y con la belleza de la ciudad en esa unión de arquitectura y naturaleza. Podrán ver los distintos árboles nativos que habitan en la ciudad, aprender cuándo florecen y dónde encontrarlos. Y van a encontrar un recorrido lleno de color por las distintas estaciones del año", detallan.
Buenos Aires en Flor: mostrar la belleza de la Ciudad, imagen y palabra mediantes
Existen tantas maneras de mostrar la Ciudad de Buenos Aires como personas que la transitan y viven. En Buenos Aires en Flor, la imagen y la palabra se comunican entre sí para hablarnos de la belleza porteña. "Nuestra intención fue transmitir la belleza de Buenos Aires y esos detalles que tantas veces pasan desapercibidos", comentan Karina y Jorge en sintonía.
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"En nuestro libro no aparece la gente, ni autos, ni calles, porque queremos transmitir la idea de levantar la vista, mirar hacia arriba y prestar más atención a los árboles y las fachadas. Proponemos una pausa en la rutina cotidiana y comenzar a prestar más atención a lo que nos rodea", describen los autores sobre su trabajo. Y concluyen: "No creemos en la expresión 'una imagen vale más que mil palabras'. Al contrario, creemos que las palabras enriquecen y complementan la imagen, porque aparecen historias, anécdotas, datos que la imagen por sí sola no lo cuenta. Y más en un libro sobre arquitectura y paisaje, donde se necesita mucha información para contextualizar la fotografía", cierran.
