Santiago Segura y el regreso de Torrente, con críticas a Trump y Milei: "Si no fuera porque es una película de risas, es para salir de la sala llorando"

En una entrevista exclusiva con El Destape el actor Santiago Segura adelantó Torrente Presidente, la sexta entrega de la saga de culto. En este capítulo, el polémico Torrente se mete en la política y termina como candidato de un partido de ultra derecha español.

09 de abril, 2026 | 18.48

Han pasado años desde su última aventura, pero José Luis Torrente, el expolicía más políticamente incorrecto de España, sigue viéndose a sí mismo como un héroe nacional. En Torrente, Presidente, sexta entrega de la saga de películas de culto de Santiago Segura, "el brazo tonto de la ley" descubre una oportunidad única para volver al centro de atención: la política nacional. Tras un enredo tan absurdo como peligroso, termina viéndose envuelto en una campaña electoral disparatada, como candidato de un partido de ultra derecha -el NOX-, rodeado de asesores aún más incompetentes que él, 'influencers' oportunistas y viejos conocidos que preferirían no haber vuelto a cruzarse en su camino.

"No quisiera yo que se pareciera en nada Torrente a ningún ciudadano, pero tiene muchas similitudes. Si no fuera porque es una película de risas, es para que salgas de la sala llorando", expresó Santiago Segura en una entrevista exclusiva con El Destape a raíz del estreno de Torrente Presidente en cines de Buenos Aires. Sátira política afiladísima, humor incorrecto donde no se salva nadie -los presidentes Javier Milei y Donald Trump son objetos de burla, así como todo el arco político- y cameos que dejarán a más de uno sin palabras, elevan la película a algo más que un mero entretenimiento grotesco: es, tristemente (y pese a las carcajadas que más de un espectador soltará en el cine), una radiografía de hacía donde va el mundo.

Si bien en Torrente 4 y 5 se dejó entrever el camino político del personaje, Torrente Presidente explota al máximo este escenario. Además de que es una película muy actual. ¿Cómo fue el proceso de adecuar la historia a la actualidad socio política mundial?

- No me gusta hacer películas contemporáneas porque creo que con el tiempo se resienten más, me gusta que sean atemporales. Pero es verdad que la política se prestaba mucho... yo veía como la ascensión de ciertos personajes populistas ganaba mucha presencia y pensaba que sería perfecto si Torrente ingresaba a ese caldo de cultivo de mentiras que es la política. La idea se me ocurrió hace 5 años y así fue que empecé a tomar nota sobre lo que yo creía que podía ser un material ideal para la comedia.

Quedó una película tan temporal que toda la posproducción fue el mes pasado (se ríe). Nunca cerré una película tan cerca del estreno. Yo creo que la gente ha agradecido eso, porque han sentido muy reconocible todo lo que ocurre en la historia.

La película no estuvo libre de polémicas durante el rodaje. ¿Qué opinión te merece el público que no entiende las sátiras?

- Lo respeto. De hecho, me quería cuidar en salud y por eso hice una campaña de publicidad muy curiosa -sin enseñar nada de la película- con unos anuncios que solo decían Torrente Presidente, nada más. Pero no revelé nada más, no había poster, no hubo trailer, ni sinopsis. Lo único quese hizo fue un spot de televisión que decía: "De la saga de Torrente se ha dicho 'soez', 'desagradable', 'mal escrita', 'peor dirigida', 'humor de alcantarilla'". Y después salía yo diciendo que esta era aún peor. La intención era que se pudiera entender la ironía del mensaje, pero hubo mucha gente que no lo entendió. Hubo gente que confundió crítica con apología.

¿Sentís que la cultura de lo políticamente correcto en el audiovisual atentó contra Torrente Presidente y las película que se corren de ese lugar?

- Creo que pueden convivir todo tipo de películas. Por ejemplo, el cine social de Ken Loach nunca me llegó a gustar porque me parecía que te adoctrinaba un poco y que el mensaje estaba muy claro, muy obvio. Yo prefiero los mensajes más soterrados, que uno como espectador deba extraerlos y no tenerlos servidos en bandeja. Pero me parece entendible que haya gente que disfrute esas películas y las consuma. La pluralidad es muy importante.

Lo gracioso es que producto de esta polarización vos has dicho que ahora te están diciendo facho, cuando siempre te consideraste de izquierda.

- (Se ríe) La gente quiere rápidamente ubicarte en una posición, no importa que hayas dicho algo y que, por ahí, te hayas expresado mal o no. Eso me molesta mucho, no me interesa ser etiquetado porque no creo en un mundo de buenos y malos. Por supuesto, entre fascistas y anti fascistas voy a estar siempre con el anti fascismo, porque es lo más lógico.

El "palito" a Milei y la motosierra que hay en Torrente, Presidente

En Torrente Presidente se hace una parodia muy cómica del presidente Javier Milei. ¿Estás al tanto de la situación política en Argentina?

- Intento no opinar ni de la política española como de la internacional, me siento un ignorante absoluto. Sí creo que la gente está en un estado de desesperación que necesita oír lo que quiere oír y eso es terrible, porque muchas veces lo que yo te prometo no es lo que te voy a dar.

A la vez me pasa que, por ejemplo, lo que está pasando con la guerra de Irán es una atrocidad por parte de Donald Trump, pero que Irán haya matado a 35.000 manifestantes en contra del gobierno también me parece pésimo, porque ahí no hay derechos humanos. Para mí no hay buenos y malos claros en esta película; yo solo soy un observador preocupado al que le cuesta posicionarse y eso molesta mucho.