En el tercer piso de la reconocida librería El Ateneo Grand Splendid, declarada por National Geographic como “la más linda del mundo”, se inauguró un nuevo espacio que invita a sumergirse en la historia del antiguo cine teatro que dio origen al edificio y que se vincula con el cantor de tango Carlos Gardel. Desde esta altura, la cúpula pintada por el italiano Nazareno Orlandi se aprecia con detalles que antes pasaban desapercibidos.
Este sector, que durante años permaneció cerrado, ahora es el punto de partida de “Experiencia Grand Splendid”, un recorrido interactivo que reconstruye la historia del edificio más allá de su función como librería y que se convirtió en un ícono turístico de Buenos Aires. El circuito se organiza en tres estaciones temáticas dedicadas al empresario austríaco Max Glücksmann, a la cúpula y a la arquitectura del lugar.
Además, en el ala derecha del tercer piso abrió una nueva cafetería que ofrece una propuesta gastronómica diferente a la del primer nivel, sumando un atractivo más para los visitantes. La idea surgió a partir de una inquietud interna: ¿cómo contar la historia de un edificio que miles recorren, pero pocos conocen en profundidad? Cristian Thomassen, Director de Operaciones de Yenny y El Ateneo, explicó que “había algo que no estábamos mostrando, que es la historia del Grand Splendid”. Añadió que querían aprovechar este “diamante sin pulir”.
Antes de convertirse en librería, el Grand Splendid fue un teatro, cine y estudio de grabación. Inaugurado en 1919 por Glücksmann, formó parte de un circuito cultural en expansión en Buenos Aires, donde se consolidaba la industria del entretenimiento. En este lugar funcionó el sello discográfico Nacional Odeón, que registró algunas de las primeras grabaciones de tango, además de ofrecer proyecciones y espectáculos teatrales.
El corazón del recorrido es una sala inmersiva con un holograma de Carlos Gardel que aparece sobre el escenario para contar la historia del Grand Splendid. Durante unos 15 minutos, el “Zorzal criollo” revive en imágenes, fotografías animadas y sonidos la vida y el vínculo que tuvo con este emblemático edificio, donde cantó y grabó en varias ocasiones.
El proceso creativo estuvo a cargo de un equipo liderado por Mauro Parisentti, que seleccionó momentos clave y un repertorio musical que acompaña la narración. El guion fue escrito por Mariu Lombardi y el actor Fernando Samartín interpretó a Gardel, basándose en una profunda investigación de registros audiovisuales originales para reproducir sus gestos y entonaciones. El director musical Fernando Vázquez construyó el hilo sonoro, mientras que maquillaje y vestuario adaptaron la imagen para la proyección en escena.
Cómo se revivió a Carlos Gardel
Respecto a la tecnología, el equipo probó usar inteligencia artificial para recrear a Gardel, pero decidieron que la actuación de Samartín funcionaba mejor. “Probamos usar inteligencia artificial con Gardel, pero no nos convenció. Lo que ya estaba hecho con Samartín funcionaba mejor”, revelaron durante la presentación. El recorrido finaliza en la parte superior del antiguo escenario, donde se conservan elementos técnicos originales como las poleas usadas para los telones. Desde allí se obtiene una vista panorámica única de la sala.
En la última parte del siglo XX, el Grand Splendid cerró como cine y estuvo a punto de desaparecer. Sin embargo, en el año 2000 reabrió tras una remodelación de seis meses, transformada en librería que respetó la estructura original. Las plateas pasaron a ser espacios de exhibición, los palcos se convirtieron en áreas de lectura y el escenario se destinó a libros y música, mientras que la cúpula fue restaurada y recuperó su protagonismo.
Desde entonces, El Ateneo Grand Splendid se consolidó como un punto cultural y turístico de referencia, que combina lectores habituales con visitantes atraídos por la singularidad del edificio. “La experiencia es estar acá, poder apreciar cosas que desde abajo no se ven y conocer la historia de este lugar emblemático del país”, destacaron sus responsables.
“Experiencia Grand Splendid” funciona de lunes a sábado de 11 a 20, y domingos de 13 a 20. Las entradas cuestan $30.000 para no residentes, $20.000 para argentinos residentes, y $10.000 para jubilados y estudiantes universitarios con acreditación. Menores de 10 años y personas con discapacidad con CUD ingresan gratis.
