Dueña de una voz que parece suspendida en el tiempo y de una lírica que abraza la fragilidad sin miedo, Silvana Estrada vuelve a la Argentina para presentar su nuevo álbum Vendrán suaves lluvias. La cantautora mexicana, nacida en Coatepec, Veracruz, confirmó dos shows en Buenos Aires el 4 y 5 de marzo en La Trastienda, donde desplegará el repertorio de este trabajo que ya fue celebrado por la crítica internacional.
Ganadora del Latin Grammy Awards como Mejor Artista Nueva y con presentaciones que incluyeron escenarios como Jimmy Kimmel Live! y el celebrado ciclo Tiny Desk Concerts, Estrada atraviesa un momento de expansión artística que no reniega de sus raíces. Su nuevo disco, destacado por Rolling Stone entre los mejores de 2025, profundiza una sensibilidad poética que dialoga con la tradición latinoamericana y la introspección contemporánea.
-En Vendrán suaves lluvias profundizás una sensibilidad muy poética y a la vez contemporánea. ¿Cómo dialoga este nuevo álbum con lo que fue Marchita y qué sentís que cambió en tu manera de escribir y producir desde entonces?
-Creo que Marchita nació de un momento muy específico. Está marcado por una oscuridad muy única, algo que tenía que sacar desde muy chica, un universo mío muy enamorado de la tristeza. Hay algo inocente en la solemnidad de Marchita.
Vendrán suaves lluvias para mí es un resultado natural de no poder más sostener esa primera tristeza. Creo que al crecer el dolor se hace cada vez más y más duro, menos romántico. Este segundo disco es mi intento por aligerar la herida que se fue abriendo con los años, mostrar las dificultades de la vida pero poniendo luz sobre ella, intentar retratar con ternura y espacio mi vida de los últimos años, con sus duelos y sus dulzuras.
-Venís de un recorrido impresionante: desde Coatepec, Veracruz, hasta escenarios como Jimmy Kimmel Live! y el Tiny Desk de NPR. ¿Qué aprendiste de esa proyección internacional y cómo impactó en tu identidad artística?
-Creo que de esa proyección aprendí a enorgullecerme profundamente de mis raíces y a la vez darme cuenta de que a veces lo que parece más local o íntimo es justamente lo que conecta con el mundo. También pienso que es bonito, en tiempos como estos en los que los latinos están pasándola tan mal en Estados Unidos, poder ir y mostrar presencia y visibilidad latina en programas tan importantes como esos. Me parece muy hermoso.
-Ganaste el Latin GRAMMY a Mejor Artista Nueva y acumulás nominaciones tanto al Latin GRAMMY como al GRAMMY. ¿Cómo vivís ese reconocimiento en relación con tu búsqueda personal, que siempre parece estar más ligada a la tradición y a lo íntimo que a la industria?
-Creo que nunca he hecho música con el fin de ganar premios, aunque sin duda es lindo que te reconozcan el trabajo porque detrás de cada cosita hay mucho esfuerzo y dedicación. No me planteo los premios como prioridad de ningún tipo y en realidad los considero un lugar lindo a donde encontrarme con un montón de amigos y celebrar. En mi opinión, la música está en el mundo para otra cosa que no tiene nada que ver con ninguna industria ni ningún premio. En el fondo todos lo tenemos bien claro: es un misterio hermoso que cada quien intenta honrar como puede y quiere.
-Rolling Stone destacó Vendrán suaves lluvias como uno de los mejores discos de 2025. ¿Qué creés que conecta hoy a tu música, tan arraigada en lo latinoamericano, con audiencias tan diversas alrededor del mundo?
-Creo que mi música acude de manera muy natural a la raíz, quizá una raíz más amplia y diversa, pero creo que en ese querer ir profundo a la raíz se empiezan a difuminar los bordes y las fronteras, se llega a un centro que le pertenece al mundo entero. En estos tiempos de tanta tecnología y de realidades tan incompatibles, pienso que lo humano, lo imperfecto o lo transparente se vuelve en sí una raíz o un origen del cual sentir pertenencia.
