Luciano Pereyra, reconocido por su voz emblemática del folklore, decidió dar un paso fuera de los escenarios para apostar a un proyecto vitivinícola de alta gama. Así nació Re-Cordis, una bodega boutique ubicada en el prestigioso Valle de Uco, Mendoza, que ya empieza a llamar la atención en el mundo del vino premium.
Este emprendimiento no solo se basa en la producción de vinos, sino que también tiene un fuerte componente emocional. Junto a sus socios Javier Abrego e Iván Pillud, Luciano Pereyra se involucró en una sociedad que busca trascender lo comercial para conectar a través del vino con la memoria y la amistad. Según ellos, “recordar es volver a pasar por el corazón”, una frase que refleja la esencia de Re-Cordis.
La propuesta de la bodega se materializa en una línea de vinos que expresan el carácter único del terroir de Gualtallary, una de las zonas más reconocidas del Valle de Uco. La mirada sensible y creativa del cantante se plasma en vinos que destacan por su elegancia, profundidad y equilibrio, características que acompañan su trayectoria artística.
¿Cómo son los vinos de Luciano Pereyra?
El portfolio de Re-Cordis está organizado en tres líneas que se complementan entre sí: “Espejos” ofrece vinos frescos y expresivos; “Miradas” aporta mayor complejidad y crianza; y “Parpadeo” se perfila como el vino emblema de la bodega, con un marcado potencial de guarda y una identidad propia. Cada etiqueta busca construir algo duradero, reflejando la filosofía personal de Pereyra.
Para Luciano Pereyra, este proyecto representa más que un negocio: es una extensión de su mundo emocional y una nueva forma de expresión. El artista valoró especialmente el rol del tiempo, la paciencia y la sensibilidad en la elaboración de estos vinos, aspectos que también forman parte de su vida y carrera.
De cara al futuro, Pereyra planea seguir desarrollando Re-Cordis con una mirada auténtica y cuidada, apostando a potenciar el enoturismo y crear experiencias que acerquen al público al origen y la historia detrás de cada botella. Así, lejos de la música pero manteniendo su esencia, demuestra que el éxito también se puede construir con calma, copa en mano y mucho corazón.
