La contundente victoria de España por 3-0 sobre Austria ha devuelto la confianza en torno a los campeones de Europa tras un arranque lento en el Mundial, y envía al equipo de Luis de la Fuente a su cruce de octavos de final con Portugal con una seguridad renovada y expectativas nuevamente al alza.
El ambiente en España había sido inquietante después de un empate sin goles ante Cabo Verde y de una preparación marcada por lesiones que afectó a jugadores clave, entre ellos Lamine Yamal y Nico Williams.
Esas dudas se veían amplificadas por los estándares que España se había impuesto tras ganar una inédita cuarta Eurocopa en Alemania en 2024, cuando su mezcla de control, velocidad y fútbol ofensivo afilado la convirtió en la referencia de Europa.
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Pero España se ha ido asentando gradualmente. A medida que Lamine recuperaba ritmo competitivo, el resto del equipo pareció crecer con él, y su actuación ante Austria ofreció la señal más clara hasta ahora de que había recuperado su ritmo.
Austria no registró ningún remate a puerta, mientras España controló el partido con la seguridad y la autoridad que habían faltado antes en el torneo.
La reacción en casa fue inmediata.
"Vuelven los campeones" y "La España prometida" fueron los titulares del diario madrileño AS. "'Showtime' en Los Ángeles", escribió Marca, mientras que El País dijo que "España recupera la magia".
España se centra ahora en Portugal y Cristiano Ronaldo, en uno de los cruces más destacados de los octavos de final.
También hay cuentas pendientes. Portugal venció a España en los penales en la final de la Liga de Naciones del año pasado, el único verdadero revés en una racha reciente por lo demás dominante para el equipo de De la Fuente.
España está invicta desde hace 34 partidos y persigue su segundo título mundial, 16 años después del primero, logrado en Sudáfrica en 2010.
Con información de Reuters
