En una tarde que quedará grabada con letras de oro en la historia del fútbol cordobés, Belgrano de Córdoba se consagró campeón del Torneo Apertura tras derrotar por 3-2 a River Plate en una final no apta para cardíacos disputada en el Estadio Mario Alberto Kempes.
El equipo dirigido por Ricardo Zielinski supo sufrir, revirtió la adversidad y desató la locura de toda la provincia ante un marco imponente que albergó a ambas parcialidades en vísperas del aniversario de la Revolución de Mayo.
El encuentro no comenzó fácil para el "Pirata". A los 17 minutos del primer tiempo, River golpeó primero con una definición de Facundo Colidio debajo del arco tras un preciso centro de Tomás Galván, poniendo el 1-0 tras una espectacular tapada previa del arquero millonario Santiago Beltrán a Emiliano Rigoni. Sin embargo, Belgrano reaccionó rápido: a los 26 minutos, tras un gran tiro de esquina ejecutado por la figura y capitán Lucas Zelarayán, el defensor Leonardo Morales se impuso en las alturas con un frentazo cruzado para estampar el 1-1.
Cuando parecía que la paridad mandaba, el "Chacho" Coudet movió sus piezas y a los 14 minutos del complemento, en un contragolpe letal comandado por Colidio, Tomás Galván metió un remate cruzado que puso el 2-1 parcial a favor de los de Núñez.
Pero la mística de Belgrano en los mano a mano volvió a emerger. Empujado por su gente y con una muestra de carácter descomunal, el conjunto cordobés fue a buscar la hazaña. Con un Zelarayán intratable y el empuje de Lucas Passerini en el ataque, el "Pirata" rompió los pronósticos, se llevó por delante a la defensa millonaria y logró una remontada épica para dar vuelta el marcador 3-2, que terminó siendo definitivo.
Con el pitazo final del árbitro Yael Falcón Pérez, el Kempes explotó en un solo grito. Belgrano vence a los fantasmas del historial, vence a River en otra final memorable para el recuerdo popular, y grita bien fuerte en lo más alto del fútbol argentino: ¡BELGRANO CAMPEÓN!
