Canadá cuenta con una larga lista de grandes recuerdos e ídolos deportivos, y los que suelen dejar una huella más profunda casi siempre han provenido de una pista de hielo.
Pero el último aporte de este país, apasionado por el hockey, a su folclore deportivo no provino de un partido de alta velocidad con duras entradas y potentes disparos, sino de un impecable campo de fútbol de la Copa del Mundo en el sur de California, donde un momento de pura magia reescribió la historia.
El centrocampista Stephen Eustaquio se erigió en héroe al controlar el balón con el pecho en el segundo minuto del tiempo de descuento y sacar un potente derechazo que le dio a Canadá la victoria 1-0 sobre Sudáfrica, la primera de la historia de la selección en un partido de fases eliminatorias en la Copa del Mundo.
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El partido de dieciseisavos de final fue el único encuentro del programa del domingo en el Mundial. No había otras historias que compitieran por la atención, ni otros resultados que consultar, ni otros momentos destacados que seguir.
Durante una tarde, los ojos del planeta se fijaron en un único partido y Canadá estuvo a la altura de las circunstancias.
El gol de Eustaquio, y el resultado histórico que aseguró, ha acaparado los resúmenes de noticias y las publicaciones en redes sociales desde entonces, y pasará a la historia no solo en el fútbol canadiense, sino en la historia del deporte en un país más acostumbrado a celebrar sobre el hielo.
El primer ministro Mark Carney publicó una foto en las redes sociales poco después de que Eustaquio marcara, en la que aparece de rodillas en una pista de aterrizaje celebrando el gol mientras parece ver el partido en un teléfono. "Los verdaderos héroes canadienses", escribió Carney en X. "¡Qué partido! ¡Qué equipo!".
UN ANFITRIÓN... FUERA DE CASA
La victoria fue aún más notable dadas las circunstancias.
Canadá, que coorganiza el Mundial junto con Estados Unidos y México, perdió el privilegio de disputar ese partido como local tras quedar segundo en el Grupo B y, como consecuencia, se convirtió en la primera nación anfitriona en jugar un partido del Mundial fuera de su país.
"CANADÁ ESTÁ A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS", proclamó en grandes letras la portada del periódico canadiense Globe and Mail. "¡Espectacular! ¡Nos hace sentir orgullosos!", publicó por su parte el astronauta canadiense Chris Hadfield en las redes sociales.
Aunque el interés por el fútbol es insaciable en otras partes del mundo y ha superado al hockey sobre hielo como el deporte más practicado entre los jóvenes canadienses, el fútbol profesional nunca ha llegado a arraigar realmente en el país desde el punto de vista de la audiencia fuera de grandes eventos como el Mundial.
La selección canadiense de fútbol femenino ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pero la masculina, hasta ahora, nunca había logrado un éxito significativo.
El gol de Sidney Crosby en la prórroga de la final de hockey sobre hielo masculino en los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010 es uno de los momentos más emblemáticos de la historia del deporte canadiense de los últimos 30 años. El gol de Eustaquio podría ahora situarse a la altura de aquel.
Tras el pitido final, el seleccionador de Canadá, Jesse Marsch, reunió a sus jugadores en el campo y les transmitió un mensaje que resonará mucho más allá del vestuario.
"Ahora son héroes", dijo el estadounidense Marsch. "Héroes canadienses para los futuros niños de este país. Este deporte tiene un gran futuro gracias a ustedes. Deben estar muy orgullosos de quiénes son, gracias a este partido".
Eustaquio se mostró, como es habitual en él, humilde tras el gol más importante de su carrera.
"Tenemos un grupo especial, nos sentimos como hermanos. Cuando luchamos los unos por los otros, pueden suceder cosas especiales", afirmó. "Estoy en la luna, pero el trabajo aún no ha terminado".
Con información de Reuters
