España y Portugal llevarán toda su rivalidad a Texas el lunes, cuando los octavos de final del Mundial ofrezcan una revancha de la final de la Liga de Naciones del año pasado, así como un enfrentamiento generacional entre Cristiano Ronaldo y Lamine Yamal.
Portugal ganó aquella final en la tanda de penales tras un empate 2-2, frustrando así el intento de España de revalidar el título y sumar otro trofeo a la corona de la Eurocopa que había conquistado un año antes.
Para el equipo de Luis de la Fuente, sigue siendo la única mancha en una trayectoria de tres años brillante, que comenzó con el título de la Liga de Naciones de 2023 y que ya se ha prolongado hasta alcanzar 34 partidos sin conocer la derrota.
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España, fluida con el balón, implacable a la hora de aprovechar los espacios y hermética en defensa, no ha encajado ningún gol en el Mundial desde su partido de la fase de grupos contra Japón en Qatar 2022.
Pero Portugal no es un rival cualquiera, sobre todo con un centro del campo formado por Vitinha, João Neves y Bruno Fernandes.
En la final de la Liga de Naciones del año pasado, Portugal se mostró bien preparada, compacta y tenaz, rechazando el planteamiento abierto y ofensivo que Francia había intentado antes de caer derrotada ante España en un emocionante partido de semifinales con nueve goles.
Además, contaba con Nuno Mendes, cuya noche se convirtió en un duelo personal con el flanco derecho de España. El lateral del Paris Saint-Germain se vio sometido a una presión constante, pero aun así encontró la energía para hacerle daño en ataque a España.
Es probable que el lunes se le asigne una doble tarea similar: neutralizar la creatividad de Lamine y subir al ataque cada vez que Portugal tenga la oportunidad.
Lamine es sin dudas la estrella de España, un extremo que juega con la seguridad de quien considera la presión como un leve inconveniente. Pero España es mucho más que un prodigio como el extremo del Barcelona.
Sus combinaciones de pases son fluidas, sus movimientos ofensivos precisos y su estructura defensiva se ha convertido en uno de los pilares más sólidos del torneo.
España viene de ganarle 3-0 a Austria, en un partido en que mostró su gran nivel y el triunfo nunca pareció peligrar.
Portugal, en tanto, llega en una situación menos tranquila. Sufrió mucho contra Croacia para alcanzar los octavos de final, con una polémica decisión en el final que la salvó de ir a los penales, y tuvo problemas en la fase de grupos, donde terminó segunda por detrás de Colombia tras dos empates.
España, por el contrario, ha ido ganando confianza a lo largo del torneo desde que comenzó con un empate sin goles contra Cabo Verde.
Y luego está Ronaldo, que sigue acaparando la atención. Puede que la fuerza explosiva de antaño se haya atenuado, pero sigue siendo peligroso dentro del área, como descubrió España cuando aprovechó un rebote para poner el 2-2 en la final de la Liga de Naciones y llevar el partido a la prórroga.
Cuando Ronaldo comenzaba su andadura hacia los 1.000 goles en su carrera, Lamine era casi un bebé. El lunes se enfrentan en un partido de eliminatoria en el que una generación podría empujar a la otra hacia la salida.
La hermana de Ronaldo ha afirmado que el atacante dejará la selección tras el Mundial, lo que significa que cada partido de Portugal podría ser ahora el último.
Para dos equipos que llegaban entre los favoritos para levantar el trofeo, además, una eliminación en octavos de final se percibiría como algo brutalmente prematuro.
Con información de Reuters
